En esta nueva entrega de “Conversaciones Con” Marina Torres, socia de gobierno corporativo en Ecija, entrevista a Andrea Reyes, dibujante, ilustradora y librera propietaria de la Librería Celama, acerca de su afición por la ilustración, las dificultades con las que se encontró al abrir una librería y las que siguen vigentes a la hora de mantenerla abierta. Además, hablan de los proyectos de Andrea y de las humanidades en general.
Andrea comenta que su vida gira casi completamente en torno a la librería: una dedicación de veinticuatro horas que, aunque exige esfuerzo y sacrificio, le proporciona felicidad. El día a día está lleno de tareas, compromisos, mensajes por responder y planes que anticipar, lo que le deja poco margen para la calma. Sin embargo, cada mañana, al abrir la librería, experimenta una sensación de paz que compensa el ajetreo. A pesar del ritmo acelerado, procura realizar cada tarea con cuidado, disfrutando del proceso, porque —como dice— si no se hace con gusto, no tiene sentido.
En la conversación surge una reflexión sobre el valor de la palabra, tanto en el lenguaje cotidiano como en el trabajo creativo. Andrea señala cómo el lenguaje moldea la realidad y lamenta que muchas veces no se cuide lo suficiente, ni se valore como merece. Cree que es fundamental prestar atención a cómo nos expresamos y no dejar que el vocabulario se pierda, algo que considera una pérdida cultural importante.
En cuanto a su libro Caligramas, cuenta que nació de una colaboración con la editorial Impedimenta. Tras una primera idea que no cuajó, retomaron el contacto con el propósito de dar forma a una publicación basada en sus retratos de escritores en forma de caligramas. El proceso fue colectivo, con todo el equipo editorial implicado, desde la selección de autores hasta el diseño. Para Andrea, fue una experiencia profundamente gratificante, no solo por el resultado, sino por cómo se gestó el libro.
Aunque no deja de tener sueños, dice sentirse ya muy realizada. Ilustrar libros, publicar el suyo propio y tener su propia librería eran metas que anhelaba desde niña. Su mayor deseo ahora es que Celama perdure y seguir disfrutando de la lectura y el dibujo. Para cerrar, recomienda un pequeño tesoro editorial: De madre a hija, de hija a madre, de Carmen Martín Gaite, una joya que celebra la sensibilidad y el vínculo humano más allá del género o la relación familiar.





