Genes o ambiente: descifrando la influencia en la identidad humana

Genética y ambiente: un diálogo entre naturaleza y crianza. Expertos del Club H explicaron cómo ambos factores moldean nuestra vida, destacando el papel crucial de la epigenética en el desarrollo humano.

En el marco del ciclo Encuentros con científicos del Club H, el pasado 21 de noviembre se celebró la segunda sesión, dedicada a la siguiente temática: Genes o ambiente. ¿Somos nosotros los responsables o son nuestros padres? Al igual que en la sesión anterior, contamos con la participación de los catedráticos y genetistas Eduardo Costas Costas y Victoria López Rodas (UCM) como ponentes.

La reunión giró en torno al binomio naturaleza (genes) vs. crianza  (educación). En este contexto, los ponentes expusieron que durante los últimos 100 años la genética ha desarrollado herramientas muy precisas para estudiar cómo se heredan los distintos rasgos que nos hacen ser como somos. Así, hoy sabemos que hay caracteres que dependen de un solo gen (genes cualitativos o mendelianos), que son responsables de rasgos físicos (como tener un hoyuelo en el mentón o el pelo en pico en la frente), de los grupos sanguíneos y también de algunas enfermedades. Por otra parte, hay otros caracteres que dependen de dos o más pares de genes (genes cuantitativos), y que son responsables, entre otros, del peso, la altura, el color de la piel o el metabolismo. Este segundo tipo de genes tienen una variación continua, están muy influidos por el ambiente y se pueden mejorar. La gran mayoría de las características que nos hacen ser como somos, como la inteligencia, la habilidad lingüística, o la competencia matemática, vienen determinadas por genes cuantitativos.

Entonces, ¿podemos influir en nuestros genes? Para contestar a este interrogante, la epigenética estudia cómo los genes se adaptan a las influencias sociales (entorno familiar, social, escuela, comunidad) y ambientales (físicas, geográficas), activando o silenciando los genes mediante cambios químicos, lo que genera cambios en la expresión del ADN pero sin modificar la secuencia genética. De este modo, las personas pueden modificar y afectar la estructura de sus propios genes por factores externos o aspectos de la vida cotidiana.

Se abordó un tema que ha intrigado a la humanidad, como es el parecido entre parientes: ¿cuánto se debe a la naturaleza y cuánto a la crianza? Las respuestas a esta pregunta, que en muchos casos no ha provenido de la ciencia sino de otras disciplinas, o incluso se ha basado en estudios falsos, ha generado mucha polémica debido a las dificultades para medir adecuadamente diferentes parámetros conforme a los estándares científicos (repetibilidad, reproducibilidad, precisión y capacidad predictiva), de realizar test estandarizados, de tener muestras suficientemente representativas y de llevar a cabo la observación rigurosa.

No obstante, se han realizado estudios internacionales sobre más de 80 millones de personas en decenas de países para determinar cuánto se debe a la naturaleza o a la crianza en el parecido entre parientes.  Sin embargo, los resultados obtenidos no gustaron a casi nadie: con carácter general, un 40% del parecido se debe a los genes; otro 40% se debe al ambiente, del que un 10% se explica por el ambiente compartido (por ejemplo, el familiar) y un 30% por el ambiente exclusivo (distintos amigos, lecturas, experiencias); y el 20% restante se debe al azar. En resumen, las personas que comparten genes son mucho más parecidas que las personas que comparten educación. Por su parte, el ambiente compartido, que en buena parte es la educación, explica el 10% de las diferencias en el coeficiente intelectual y en los rasgos conductuales.

También se ha investigado la heredabilidad, que es la proporción de la variación existente en una población que es atribuible a causas genéticas, y que es imprescindible para la mejora genética de plantas y animales. En los estudios sobre coeficiente intelectual, la principal conclusión es que en un entorno favorable (como las sociedades ricas con altos estándares de igualdad social) las diferencias se explican por la genética.

Finalizada la presentación, se abrió un debate entre los asistentes en el que se trataron cuestiones como la gestación subrogada; la adopción; la importancia de los grandes consensos científicos; la aplicabilidad de los conocimientos científicos a la criminología, la inexistencia de “genes de la criminalidad”; la terapia génica; o cómo la ciencia está ilustrando o cambiando nuestra visión del mundo.

Resumen realizado por Wanda Cazalla Marcos

Los miembros del Club H pueden disfrutar de esta grabación tanto en vídeo como en audio iniciando sesión con sus credenciales.

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