Conversaciones con Juan Manuel de Faramiñán y José Ángel Marín

Juan Manuel de Faramiñán entevista a José Ángel Marín acerca de su pasión por la poesía, de la belleza de su pueblo de origen, Quesada, y del valor de lo conocido frente a lo que será.

En esta nueva entrega de Conversaciones Con, Juan Manuel de Faramiñán, Catedrático de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad de Jaén. Consejero Académico de Fide, entrevista a José Ángel Marín Gámez, Profesor Titular de Derecho Constitucional de la Universidad de Jaén, acerca de su pasión por la poesía, de la belleza de su pueblo de origen, Quesada, y del valor de lo conocido frente a lo que será.

Acerca de la poesía, José Ángel la entiende como una manifestación artística que se vincula mucho con la filosofía y con el arte. Menciona también que la poesía completa la ciencia, pues la ciencia no llega a todo. Hay cosas inexplicables que el ser humano sabe que están ahí, las sabe valiosas y se acerca a ellas

José Ángel compagina las labores de poeta, de profesor y columnista. Explica que cada labor sirve a otra. Sin la ayuda del planteamiento racional que proporcionan los mimbres de la metodología es difícil que nada se sostenga. Permite a la literatura poética tener un orden. Se compenetran, no pugnan. 

En un mundo literario que está lleno de egos, hablan también de la importancia de la humildad, pues en ocasiones históricas se han dado peleas literarias como Gongora y Quevedo, Lope de Vega y Cervantes… Menciona que es importante saberse “poco”. 

José Ángel nace en Quesada, un lugar telúrico. Ese pequeño territorio tan abrupto en lo geográfico y tan cálido en lo humano ha configurado su infancia y ha condicionado su manera de ser, destacando su riqueza cultural, natural y religiosa. 

José Ángel ve el mundo de lo local a lo universal y se mantiene positivo. El mundo se le antoja inquietante, pero recalca que nunca hemos alcanzado las cotas de calidad de vida que tenemos ahora en el mundo occidental. Se centra en la importancia de que no haya una regresión, que vienen cuando el ser humano se relaja. Hay que mantener una actitud vigilante para no perder de vista los valores de Occidente. 

En referencia a su labor como columnista menciona que la columna es su gimnasio particular. Es esa parte del mundo que puede transformar con mis propias herramientas. Ejercita su curiosidad y menciona que sin curiosidad no hay ciencia y sin ciencia no hay avance. “Es muy gratificante, me obliga a estar al día, informarme y hacer propuestas constructivas”, dice. 

Por último, describe el Club H de Fide como un refugio, un bastión de humanismo. No solo para el Club mismo, sino para también compartirlo con los demás. Es una herramienta de avance social porque avanzando uno, avanzamos todos.

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