En esta entrega de Conversaciones Con, María Folqué, directora de sostenibilidad en FundsPeople, entrevista a Lourdes Reyzábal, fundadora de la Fundación Raíces, acerca de su proyecto y de su vida, que ha estado dedicada a ayudar a los más desamparados.
Todo empezó en 1996, fruto de una inquietud personal de su fundadora, quien, junto a su madre, comenzó a descubrir realidades sociales que necesitaban atención. La pérdida de su padre fue un punto de inflexión: a pesar de contar con apoyo, vivió momentos difíciles que le hicieron reflexionar sobre aquellos que no tenían recursos ni una red de ayuda.
Este despertar la llevó a viajar a la India y, a su regreso, empezó a colaborar en una parroquia de Madrid. Poco a poco, su implicación en distintas causas sociales creció hasta que, junto a otras personas comprometidas, dio vida a la Fundación Raíces.
Tras su matrimonio y junto a su marido Nacho, abogado, descubrieron la dura realidad de los primeros menores no acompañados que llegaban a España en los años 2000. Estos niños sufrían vulneraciones de derechos y se encontraban en situaciones de extrema indefensión. La Fundación Raíces decidió entonces enfocar su labor en la protección de la infancia, denunciando estas injusticias y ofreciendo soluciones concretas.
En sus inicios, la fundación prestaba asistencia jurídica a niños tutelados y no tutelados. Con el tiempo, detectaron un patrón de negligencia administrativa, por ejemplo: muchos menores no obtenían su documentación a tiempo, lo que les negaba el acceso a permisos de residencia y trabajo, condenándolos a una vida en la calle y sin trabajo. La Fundación trabajó incansablemente para cambiar esta realidad, logrando incluso una condena del Tribunal Constitucional, la primera de muchas que lograría en distintos tribunales, en defensa de los derechos de la infancia.
Además de la labor legal, la fundación ha impulsado exitosos proyectos de inserción laboral para corregir los errores del sistema, facilitando oportunidades tanto a jóvenes extranjeros como nacionales. Estas iniciativas conectaban a los menores con empresas, desde pequeños negocios familiares hasta grandes compañías, promoviendo su integración social y autonomía.
Actualmente, la Fundación Raíces sigue enfrentándose a nuevos desafíos. La organización aboga por que las fundaciones no sean quienes carguen con las consecuencias de las negligencias estatales, exigiendo cambios estructurales que garanticen una protección real y duradera para los niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad.





