
El pasado 17 de febrero tuvo lugar la sesión de FIDE titulada: “Novedades en materia de restitución de obras de arte incautadas en la guerra civil y en la posguerra”. Intervinieron como ponentes el profesor Arturo Colorado Castellary, catedrático emérito de Arte y Comunicación de la Universidad Complutense de Madrid, y Patricia Fernández Lorenzo, Doctora en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y Socia Of Counsel en el departamento de Derecho del Arte de Ramón y Cajal Abogados. Moderó la sesión Rafael Mateu de Ros, Socio fundador de Ramón y Cajal Abogados, director del departamento de Derecho del Arte y Patrimonio Cultural del despacho y abogado del Estado en excedencia.
La sesión tuvo por objeto analizar las restituciones de obras de arte incautadas durante la Guerra Civil y la posguerra españolas, que siguen depositadas en museos, organismos públicos, la iglesia y, en cualquier caso, en manos de terceros.
En primer lugar, es necesario tener presente el contexto histórico. La Guerra Civil y la posguerra afectaron de manera sensible al patrimonio artístico español. Miles de obras acabaron fuera de su lugar o en manos de quienes no eran sus verdaderos propietarios antes de su inicio.
A los pocos días del golpe de estado militar, el bando republicano creó la Junta de Tesoro Artístico Nacional, procediendo a la incautación y almacenamiento de alrededor de 40.000 piezas que estaban en peligro de ruina, pérdida o deterioro. Sin embargo, no es hasta el comienzo de los bombardeos franquistas y de sus aliados nazis y fascistas que comienza a cristalizar el mayor peligro para las obras de arte. En ese momento, las piezas comienzan a ser trasladadas por el territorio español con el objetivo de protegerlas, hasta llegar a Ginebra en febrero de 1939, donde fueron depositadas en la sede de la Sociedad de Naciones.
En la posguerra, el gobierno franquista crea el Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional (SDPAN), que procede a localizar los depósitos republicanos y a repatriar las obras que habían salido al extranjero. En este momento, se desconocía el origen de numerosas obras, por lo que se realizaron exposiciones con el objetivo de que la gente identificara aquellas que les pertenecían. Sin embargo, miles de obras fueron desviadas o adjudicadas a terceros. Se estima que los museos recibieron 2.817 piezas, la Iglesia 1.297 y otros organismos 2.035. Así fue como, desde el punto de vista histórico, durante la Guerra Civil y la posguerra españolas se produjeron la mayor diáspora y reubicación de obras del patrimonio español, sin precedentes en la historia.
La sesión continuó comentando los casos de recientes restituciones de obras incautadas en este periodo. De un lado, se analizó el caso de la colección de Ramón de la Sota y, de otro, el del cuadro de Francisco Giner de los Ríos.
En ambos supuestos, resultó fundamental acreditar la legitimación activa de aquellos que reclamaban la restitución de las obras en cuestión. Este suele ser el paso más complicado, dado que en la mayor parte de los casos solo se cuenta con un acta de incautación que recoge información muy genérica que impide identificar la pieza concreta o el verdadero propietario.
Sin embargo, en relación con la familia de la Sota, además de las actas de incautación, se contaba con una publicación que incluía fotografías de su colección. Esta publicación ha sido fundamental para la familia, puesto que no solo les permitió recuperar un gran número de obras durante los años del franquismo, sino que también ha facilitado las restituciones más recientes de los años 2022 y 2024.
En 2022 se identificaron dos obras de la familia de la Sota en manos de Paradores de Turismo. En 2015 se había realizado una exposición en Madrid donde figuraban las mismas. Por ello, cuando se reclamó su devolución en el año 2022, hubo un primer informe de la Abogacía del Estado que aseguraba que se había producido la usucapión y, por tanto, había prescrito la posibilidad de reclamar. Su argumento era que desde el año 2015 Paradores no ocultaba su posesión de las obras y, en 2022, ya habían transcurrido los 6 años que exige el Código Civil para que se produzca la usucapión extraordinaria. Finalmente, siguiendo la teoría de que la posesión en concepto de depositario no permite la usucapión, tuvo lugar un segundo informe de la Abogacía del Estado favorable a la familia de la Sota. Así, a finales de 2022 se recuperó el Retrato de la Reina María Cristina, de Luis de la Cruz y Ríos, y el Retrato de joven caballero, de Cornelis van der Voort.
Posteriormente, en 2024, el Ayuntamiento de Burgos acordó la devolución a la familia de la Sota del Retrato de la marquesa de Llano, de Anton Raphael Mengs. En esta ocasión la restitución resultó mucho más sencilla toda vez que, en 1974, el Ayuntamiento de Burgos ya había devuelto otra obra a la familia que figuraba en el mismo acta de incautación que la obra de Mengs. En este sentido, se alegó que el Ayuntamiento no debería ir en contra de sus actos propios. Y, al igual que en los supuestos anteriores, el Ayuntamiento era depositario del cuadro y, como tal, no podía producirse la prescripción adquisitiva.
Finalmente, en el caso del cuadro de Francisco Giner de los Ríos, no había acta de incautación, puesto que el cuadro, ubicado en el edificio de la Institución Libre de Enseñanza (ILE), fue objeto de una incautación general del edificio tras ser la ILE declarada ilegal al finalizar la Guerra.
El cuadro era propiedad de la Fundación Francisco Giner de los Ríos, creada en 1916 tras el fallecimiento del filósofo. La Fundación no perdió su personalidad jurídica en ningún momento durante todo el periodo de guerra y existen fotografías que permiten probar la posesión de la Fundación sobre el cuadro.
En 2023 la Fundación obtuvo información de que el cuadro se hallaba en la Biblioteca Nacional. Esta institución había recibido en depósito el cuadro en los años 40. A partir de este momento, se inicia el expediente para la recuperación del mismo, basada en la misma argumentación que en los supuestos anteriores sobre la imposibilidad de adquirir la propiedad por la usucapión como depositario. Finalmente, a finales de 2024 tuvo lugar la restitución del cuadro.
La sesión ha permitido concluir que, con la entrada en vigor de la Ley de Memoria Democrática, se conseguirán avances significativos en orden a la restitución de obras incautadas durante la Guerra Civil y la posguerra. Sin embargo, sigue siendo necesario un reglamento de desarrollo que agilice todo proceso de restitución.
Resumen elaborado para FIDE por Cristina Bacigalupo Ribera, graduada en Derecho y Administración de Empresas por la Universidad Carlos III de Madrid y alumna del Máster Universitario en Acceso a las Profesiones de Abogacía y Procura y del Diploma de Especialización en Derecho del Mercado del Arte de dicha universidad.





