
España en Europa constituye un hecho de realismo continental, histórico, político, social, cultural, económico, empresarial. Nos muestra un gran trabajo conjunto de cimientos que son valores, de proceso de construcción caminando por la Historia a través de la geografía que está ahí, más allá de las fronteras, definiendo una manera de ver, divisar y vivir el mundo.
Escribo observado el mapa global y pensando que se cumplen cuatro años de guerra en Ucrania. Las fronteras existen para marcar integridad territorial y ordenar. Para respetar y ser respetadas. El Espacio Schengen nos permite viajar libremente y también impulsa ahora a la UE a dar el paso hacia un “Shengen militar” para dar capacidad de movimiento a las fuerzas militares y fortalecer la defensa europea.
El instrumento SAFE, Acción por la Seguridad de Europa, incentiva la adquisición conjunta para apoyar a los Estados miembros que quieran invertir en capacidades prioritarias. La Defensa implica Seguridad para preservar la paz. Ucrania está siendo catalizadora de nuestra Autonomía estratégica europea porque defender a Ucrania es defender a Europa. Los 90.000 millones de euros de préstamo de la UE a Ucrania para apoyo militar protegen nuestra seguridad. Orbán ha vetado el acuerdo, por ahora, condicionándolo al nuevo paquete de sanciones a Rusia con el bloqueo al petróleo ruso.
En este ajedrez de geoestrategia global la UE se dota de su fuerza continental para ser lo que es: UE y Europa. España pertenece a la UE desde hace cuarenta años por lo que su vertebración crece y se sostiene ensamblada.
Cuando se mueven los actores geopolíticos, la capacidad de reacción y respuesta debe estar diseñada y trazada con antelación para poder gestionar los riesgos y tener capacidad de mover ficha de manera segura. Aquí entra de nuevo Trump respondiendo esta vez al Tribunal Supremo de su propio país que no da por válidos la mayoría de sus aranceles aleatorios e incluso déspotas. La respuesta del presidente de Estados Unidos es el arancel global del 10%.
En la vertebración geoestratégica se conjugan factores políticos, económicos, comerciales, financieros con vectores de Defensa, industria, Autonomía estratégica, soberanía tecnológica y sostenibilidad. Estamos jugando, en el sentido más serio de la palabra, a lo grande. También estamos compitiendo a lo grande para conseguir mayor competitividad europea. Los gobiernos de los Estados miembros deben estar a la altura porque ¿Cómo vamos a competir en la gran prueba de nuestro tiempo si no atendemos a todas las variables y metas?
España y Europa son lo que somos, españoles y europeos. En la Conferencia de Seguridad de Munich el discurso de Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, fue esperado casi diría que conteniendo el aliento. De sus frases, me quedo con las que contenían acuerdo a ambos lados del Atlántico, aliados en la OTAN, capacidad trasatlántica. Me gustó que Kaja Kallas, alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, enfocó su discurso en las nuevas decisiones europeas y en la cláusula de defensa mutua del Tratado de la UE. Muy importante fue cuando afirmó que Europa no se enfrenta a un borrado de su civilización. Ese mensaje es una respuesta directa y sólida, también orgullosa, a las pretensiones de Trump de hacerse un mundo a su medida borrando del mapa a Europa y a lo que nuestro continente es y significa con la Unión Europea y su capacidad económica, empresarial, política e institucional. Enlazando directamente con el título de esta tribuna, destaco esta frase de Andrius Kubilius, comisario de Defensa y Espacio, en su reciente visita a nuestro país “No habrá posibilidad de defender a Europa sin España”.
También quiero resaltar la iniciativa “Made in Europe”, el Reino Unido quiere ser parte, para consolidar fabricación europea en sectores estratégicos. La Ley de Aceleración Industrial, IAA; un “joint ventures” para aumentar la competitividad europea con el foco en la fabricación, la transferencia de tecnología y la sostenibilidad en sectores estratégicos, sigue pendiente de ver la luz pero el hecho de que esté diseñada marca una tendencia: menos dependencia, menos vulnerabilidad.
Ante asuntos de tanta trascendencia, ¿qué dicen los ciudadanos?, el mandato es claro: Defensa, economía y energía son las prioridades que muestra el Eurobarómetro más reciente.
Debemos dar visibilidad a los logros de España y de Europa y crecer con amplitud en la mirada, con perspectiva. El poder geoestratégico y la redefinición, y revolución, de la política industrial está en centrarnos en lo importante y en que los políticos entiendan la gobernanza multinivel europea y las necesidades empresariales con visión geopolítica y representando. Es tiempo de trabajar cada uno de nosotros en lo que mejor sepamos hacer. Con valentía. En nuestra misión. España, Europa y el mundo lo necesitan. Adelante.
Artículo de Susana del Río. Publicado originalmente en papel y en digital por El Correo.





