En esta nueva entrega de Conversaciones con Marina Torres, socia del área de Gobernanza de Ecija, entrevista a la periodista y escritora Teresa Viejo, que comparte sus reflexiones sobre su trayectoria profesional y los valores que han guiado su vida, destacando la curiosidad y las ganas por desarrollarse personal y profesionalmente.
Teresa comienza explicando que su recorrido en los medios fue más resultado de la casualidad que de una preferencia clara: comenzó en la radio, pasó a la televisión y terminó en la prensa escrita. Sin embargo, encuentra su verdadera satisfacción en dos ámbitos: la escritura de ficción, que le permite conectar con su parte más creativa, y su impacto en colectivos en proceso de transformación personal con independencia del medio o la organización en la que desempeñe su trabajo.
La curiosidad ocupa un papel central en su vida. Para Teresa, es su motor vital, el impulso que le ha permitido reinventarse continuamente. Gracias a un largo proceso de autoconocimiento, entendió que su inquietud por aprender y explorar nuevas áreas le daba sentido a su vida. Este descubrimiento la llevó a emprender nuevos retos, como iniciar un doctorado y volver a la universidad o fundar el Instituto de la Curiosidad, desde donde trabaja en un modelo de liderazgo curioso y promueve el valor de la curiosidad en diversos entornos: empresas, educación, investigación y cultura.
Sin embargo, reconoce que enfrenta varios retos al tratar de impulsar esta visión en una sociedad como la española, que considera reactiva y poco proactiva, y que históricamente ha penalizado la curiosidad. Critica la resistencia al cambio y al conocimiento externo, lo que limita la capacidad emprendedora y de innovación de las organizaciones. Sostiene que la curiosidad, bien canalizada, puede ser fuente de adaptación, creatividad y resiliencia. Además, destaca que la curiosidad es catalizadora de múltiples capacidades humanas como lo es la empatía
Teresa también forma parte del patronato de la Delegación Española de la Fundación Mundial de la Felicidad, preside la Fundación Diversidad y es Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF desde hace 25 años.
Finalmente, Teresa dice que aún le quedan muchas cosas por hacer. Aspira a que su trabajo en torno a la curiosidad se convierta en un verdadero movimiento, a seguir tejiendo vínculos con América Latina, y a escribir obras de ficción que puedan llegar al público también a través de la imagen.





