
Europa sí tiene una estrategia, la suya, en este mundo incierto, vertiginoso, cambiante.
La Unión Europea cuenta con una estrategia que debe ensamblar más que nunca a su poder continental europeo. La UE ya camina por la senda estratégica pero todavía no lo sabe. Tiene la intuición de lo que significa el poder geoestratégico del siglo XXI y, en este tiempo convulso, poder intuir para trabajar en lo importante es un logro.
La estrategia europea tiene sellada su esencia, forma y fórmula. Consiste en conjugar los valores europeos, el Estado de derecho, el modelo constitucional europeo, la democracia supranacional, la libertad, el método de toma de decisión, el diálogo interinstitucional y la gobernanza multinivel, con hechos tangibles, con respuestas. ¿Dónde están esas respuestas? En el Acuerdo de Libre comercio UE-India; en el acuerdo con Mercosur también. Es cierto que la ultraderecha y la ultraizquierda se han unido en el Parlamento Europeo para frenar este gran Acuerdo, pero la UE sigue trabajando. Se centra en establecer sus cláusulas de salvaguarda en Mercosur; la obligatoriedad de la reciprocidad fitosanitaria y la vigilancia en los países de origen para proteger a los agricultores y ganaderos; por algo tenemos en la PAC, Política Agraria Común, uno de los pilares vertebradores de la UE.
Más respuestas están enfocadas en la Defensa, como la movilidad con el “Schengen militar”, en la soberanía tecnológica, Seguridad, innovación, en un mercado único que supere la fragmentación para fortalecer la competitividad europea tema central en el Informe de Mario Draghi.
La UE también está trabajando en la creación de un espacio societario europeo, el registro 28 que nos presentó Enrico Letta en su Informe: “Mucho más que un mercado”. Un distrito digital, el 28 país de la UE, en el que el tejido empresarial europeo pueda realizar sus transacciones comerciales con una normativa común que conlleve mayor actividad económica. Otra respuesta es mantener una regulación firme, también coherente y ágil, para las empresas y la industria o el debate sobre el Marco Financiero Plurianual 2028-2034 decisivo para el futuro presupuesto europeo.
Europa, con su Comunidad Política Europea, con la Coalición de Voluntarios, con discursos como el de nuestro Rey Felipe VI en el Parlamento Europeo por el 40 aniversario de España y Portugal en la UE o escuchando el discurso de Mark Carney, primer ministro de Canadá, en Davos, sigue fraguando las respuestas geopolíticas que nos pide este tiempo de nuevos imperialismos como el de Trump. Una etapa de aranceles que se anuncian, suben o bajan dependiendo de la respuesta de Europa a la pretensión del presidente de Estados Unidos de comprar Groenlandia sin respetar la soberanía de Dinamarca. La UE cuenta con su instrumento Anticoerción y Trump aminora la marcha ante la UE, sus Tratados y la OTAN de la que también forma parte.
Mientras, las empresas, los despachos, las entidades financieras, siguen planificando, trabajando. Por esto, es tan relevante que la política se enfoque de verdad en los grandes retos europeos, geopolíticos y geoestratégicos.
Europa debe definirse a sí misma y no permitir que otros redefinan su presente y su futuro sin guardar y respetar nuestro modelo porque innovar también significa identificar lo que funciona, cuidarlo y adaptarlo al nuevo contexto internacional.
Con respeto a Antonio Gramsci escribo y digo bien alto que no estoy de acuerdo con esta frase: “El viejo mundo está muriendo y el nuevo aún lucha por nacer: ha llegado la hora de los monstruos”. Yo, doy la vuelta a la cita diciendo que no hay viejo mundo sino un mundo que está en transición, en transformación, con un proceso de integración europea que es valioso y que siempre es proyecto vigente. En los procesos encontramos oportunidades. También digo que la hora que ha llegado es la de los valientes.
Prefiero quedarme con la frase de Sofia Corradi, creadora del programa Erasmus: “Europa es más fuerte que todas las incertidumbres”.
Para crecer, necesitamos competitividad, mercado único, el paso de la unanimidad a la mayoría cualificada, escuchar a las empresas y a los sectores generadores de riqueza y de empleo. Poner atención en la recientemente registrada Iniciativa Ciudadana Europea sobre integridad para los partidos políticos europeos. Más de un millón de ciudadanos de diferentes países de la UE (deben ser al menos siete para que la Iniciativa sea europea) invitan a la Comisión Europea a diseñar “un modelo europeo de gobernanza ética basado en la transparencia, la integridad y la responsabilidad compartida”. Qué relevante.
Identificar las preguntas para ser capaces de dar respuestas realistas nos hará crecer como europeos. Alinear las decisiones políticas con las empresariales para ser competitivos y que todo funcione. Enfocarnos en España, en Europa, en el mundo. Crecer juntos.
Artículo de Susana del Río. Publicado originalmente en papel y en digital por El Correo.





