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Legaltech o cómo reprogramar el miedo a la transformación

"La tecnología cambia diariamente y otroga una ventaja competitiva a aquellos que la adoptan. Cada abogado deberá elegir su trayecto y su relación con el legaltech."
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Legaltech es un término que hace que muchas cabezas giren, que llama inmediatamente la atención. Siempre lo ha sido. Y es que, desde su significado hasta su llamativa etimología anglosajona, es un término que resulta atractivo porque es una promesa hacia lo nuevo, hacia la innovación y hacia la admirada tecnología “del futuro” en la tan rigurosa y conservadora industria legal. Mucho se ha hablado de cómo la tecnología legal cambiará para siempre la forma de trabajar en el entorno legal. Pero la verdad es que el legaltech tiene tiempo instalándose y para comenzar a digerirlo hay que verlo como el uso de la tecnología aplicada al sector, más que como un concepto que promete acercarnos a una historia de ciencia ficción de Isaac Asimov, prolífico escritor quien fuera uno de los pioneros en preocuparse y en argumentar -en la década de los 50- sobre las incidencias éticas e implicaciones morales de la interacción entre la raza humana y la inteligencia artificial, esta última representada por robots que tratarían de escapar del margen establecido por su programación.

Pero, ¿qué es legaltech? Si bien es un término que goza de renombre, en la industria, legaltech todavía es bastante difuso para muchos. La definición más aceptada para este término en cuanto a las tecnologías que engloba es la propuesta entregada en el reporte How Legal Technology Will Change the Business of Law, realizado por The Boston Consulting Group y Bucerius Law School en 2016. De acuerdo a este, el legaltech se refiere a tres categorías de tecnologías digitales, definidas como:

1. Tecnologías habilitadoras: están relacionadas con el área de infraestructura informática, y tienen el objetivo de facilitar la digitalización de la información, de los recursos y de los procesos. Entre estas se encuentran las soluciones de almacenamiento en la nube, de ciberseguridad y de conectividad.

2. Tecnologías que apoyan la mejora de los procesos: están relacionadas con la gestión de la firma en general, y tienen el objetivo de aumentar la eficiencia en los procesos de gestión. Entre estas se encuentran soluciones de facturación electrónica, de recursos humanos, o software de facturación para gestionar firmas legales, entre otras.

3. Tecnologías relacionadas con el derecho sustantivo: están relacionadas con la ejecución y el análisis de operaciones legales, teniendo el objetivo de apoyar o de sustituir a los abogados en procesos jurídicos de tipo transaccional o de litigio. Entre estas se encuentran las soluciones que automatizan la redacción de contratos simples, el análisis de documentos, el análisis predictivo de los juicios, y más.

Pero todo lo anterior tiene un factor en común: la tecnología como eje facilitador y como ente de apoyo a la efectividad. Y es que, en su más sencilla interpretación, la tecnología debiese ser vista como aquello que permite mejorar o facilitar los procesos por los cuales se buscó aplicar cambios en un primer lugar. Pero como todo proceso que genera cambios, también produce una resistencia.

En este mismo sentido, y considero que es el mayor factor debilitador de la ruta hacia la adopción, es el tono amenazante con el que muchos se han dirigido hacia la tecnología, al afirmar que, sin su adopción, el único destino es el fracaso. Al mismo tiempo, el alarmante mensaje que anuncia que será la tecnología la que permitirá que las máquinas lleguen a cumplir y a suplir la labor que actualmente desempeñan los abogados. Pero la realidad tiene un enfoque mucho más positivo; el legaltech busca empoderar a los practicantes de la ley por medio de la entrega de mayores y mejores habilidades. Se trata de lograr ser más efectivos, más rápidos, al tener mayor información entre manos, y si antes un proceso tomaba 5 días, la meta es que ahora tome 5 minutos y con menos probabilidad de error. Esa es la verdadera esencia de la tecnología aplicada al derecho.

Lo anterior lleva también a un tema de transformación digital, que es al mismo tiempo un concepto que requiere de una aceptación y de una adaptación cultural en los despachos jurídicos y en las áreas legales de las empresas. Cuando se habla de transformación digital, se habla específicamente de transformar o de convertir procesos manuales a procesos digitales, que muchas veces pasan a ser automatizados.

Usualmente cuando se mencionan los conceptos de legaltech o de transformación digital,  únicamente se piensa en inteligencia artificial, Robotic Process Automation (RPA) o blockchain. Pero un gran ejemplo de transformación digital en la industria sería el uso de Google Docs para elaborar contratos o sentencias, algo que previamente se hacía a puño y letra o mediante una máquina de escribir. Ahora, esta herramienta no solo facilita las revisiones, sino que habilita el trabajo colaborativo en línea. Otro ejemplo mucho más reciente de transformación digital ha sido la adopción de la plataforma de videoconferencias Zoom como respuesta a la necesidad de sostener reuniones con el equipo o con los clientes, o de realizar juicios telemáticos y de entregar sentencias vía online, algo que, en 2019, tal vez hubiese resultado impensable. Pero también de esto se trata la transformación digital; de que, a medida que las necesidades de las personas y de los clientes cambian, la industria también se va moviendo hacia la adopción de estas necesidades cambiantes, que muchas veces -si no siempre- verán respuesta en lo digital.

Este camino de adopción no ha sido uno corto de recorrer. En 1996, Richard Susskind aseguró en su libro The Future of Law que los abogados y sus clientes se comunicarían por correo electrónico en el futuro. Esta predicción dejó perplejos a muchos y le sacó una risa a más de uno, al considerarla imposible. Hoy, es un recuerdo y una muestra del desafío y de lo complejo que representa hablar de tecnología y de cambios en el tradicionalmente conservador mundo legal.

Tecnologías que están transformando a la industria legal

Compliance, cloud computing, RPA, inteligencia artificial, big data, blockchain, smart contracts y chatbots legales son solo algunas de las tecnologías más nombradas que están cambiando día a día a la industria. Pero el valor de estas tecnologías se hace más cercano cuando se traduce a las áreas aplicadas al derecho a las que están transformando directamente: la investigación legal, la elaboración y revisión de contratos y sentencias, la digitalización judicial, la clasificación masiva de documentos, la resolución de disputas a través de internet, los marketplaces de servicios jurídicos, o la existencia de software especializado en la gestión de los procesos específicos de las firmas, entre muchas más. Naturalmente, no todas estas tecnologías han tenido el mismo grado de exposición o de interés, y es que, en el mundo legal, las tecnologías irrumpen como una ola y algunas se convierten en un tsunami. Mientras algunos se suben y se salvan, otros comienzan a subirse de a poco, y otros apenas están nadando para tratar de sobrellevar la corriente.

Sobre esto, Gartner Inc., una de las compañías de investigación de la industria legal más reconocidas del mercado, publicó recientemente su análisis Legal Tech Hype Curve 2020, donde estudia el ciclo de expectación para las diferentes tecnologías que se están desarrollando o que tienen actualmente un impacto en cómo se prestan los servicios legales o en cómo se administra la justicia. Este gráfico sitúa las tendencias en diferentes etapas, que son, en orden: nacimiento de la tecnología, peak de expectativas sobredimensionadas, etapa de desilusión, pendiente de consolidación, y meseta de productividad, según su desarrollo y adopción en el mundo real.

Tal como se puede ver en esta curva, cuando se habla de legaltech y de implementar tecnología en las firmas de abogados, hay que tener mucho cuidado de no sobredimensionar sus aplicaciones reales. Lo más recomendable es empezar a hacer un autodiagnóstico de cómo está posicionada la firma a nivel tecnológico y el tipo de servicios que se entregan. No es lo mismo implementar tecnología para una firma boutique que entregue servicios muy personalizados, a implementar tecnología en una firma que se dedique a servicios masivos repetitivos. Si un despacho de abogados no usa ninguna tecnología y realiza todos sus procesos manuales, es necesario que primero implemente tecnología que sea capaz de resolver sus necesidades básicas antes de empezar a hablar de inteligencia artificial, bots o smart contracts. Primero debemos aprender a gatear antes de caminar. La presión de la avalancha del legaltech ha empujado a que muchas firmas hayan malgastado dinero invirtiendo en desarrollos tecnológicos que hipotéticamente resolverían todos sus problemas, y, finalmente, terminaron invirtiendo mucho tiempo y dinero sin haber llegado a nada concreto. Es el caso, por ejemplo, de los despachos que no poseen un software de time billing, y que no cuentan con información básica asociada al tiempo trabajado, el área de práctica y el dinero que invierten en cada proyecto, o a cuáles son sus índices de rentabilidad, eficiencia o leverage. Estos despachos deben primero enfocarse en resolver esa necesidad antes de siquiera pensar en inteligencia artificial, que pueda llegar a “hacer magia” cuando no se cuenta en primera instancia con el registro de información clave para su gestión.

Conclusión

En palabras de Jesús Gómez, Country Manager de Lemontech en México: “Es claro y nadie duda de que la tecnología ha aterrizado en el sector legal para no solo quedarse, sino también para generar frutos, para cambiar la forma de hacer las cosas y desarrollar las actividades más rutinarias. Pero el entusiasmo de la premisa anterior no debe nublar la razón. Aunque es cierto que hoy en día vemos herramientas tecnológicas propias de un “sueño futurista”, es también cierto que aún está lejos de ver su aprovechamiento, en forma generalizada. Y esto justamente plantea no solamente un desafío sino una oportunidad inigualable para desarrollar el ecosistema de aquello que conocemos como legaltech.

El camino hacia la disrupción y hacia la transformación no es certero. Tal vez el camino sea repensar la disrupción como la forma en la que debemos analizar el modelo de negocios y entregar la prestación de los servicios. Si verdaderamente se quiere generar un cambio, se debe partir por la revisión de procesos para luego integrarlos a la conversación. Una vez se realice esto y se llegue a cómo mejorarlos, con hechos, es cuando verdaderamente se puede hablar de innovación.

La experiencia nos ha enseñado que las herramientas digitales se han vuelto esenciales porque, además de que constituyen la oportunidad de posicionar a un experto legal en el centro de las actividades de negocio de sus clientes, son las que permiten “subirse a la ola” del tsunami, tal y como lo demostró la emergencia digital ocasionada por la pandemia del COVID-19, que podemos afirmar adelantó años de trayecto a la adopción tecnológica que venía sucediendo de forma orgánica.

Cada abogado deberá elegir su trayecto y su relación con el legaltech. Lo cierto es que la tecnología cambia diariamente al mundo y existe una gran oportunidad; una oportunidad de innovar y de sumarse de forma anticipada -y voluntaria- a la curva de la productividad, tanto para los abogados como para las gerencias legales. Esta oportunidad se verá mucho más grande cuando se piense en la ventaja comparativa que podrá existir entre un abogado que respire tecnología y que incorpore el uso de nuevas herramientas en su día a día, versus otro que haya decidido postergar esta relación.

En Lemontech, desde nuestros inicios, nos hemos preocupado por cultivar este trayecto. Por hacer que los abogados vean y reconozcan la tecnología como un aliado y como una oportunidad para ser mejores en lo que hacen todos los días, al entregarles herramientas tecnológicas que habiliten este proceso, el cual, al final de cuentas, será el que les facilitará enfocarse en generar las habilidades y el valor diferencial que entregarán a sus clientes, que a su vez será el factor que los harán destacar por encima de las máquinas. Este trayecto, desde nuestra mirada, se traduce a transformar hoy la industria legal del mañana para simplificar la vida de las personas.


Fernando Leñero
CEO
Lemontech


Fernando Leñero
CEO Lemontech

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