En el marco del ciclo de crecimiento personal del Club H, la sesión titulada «Confiando en la confianza» reunió a Inmaculada de la Haza y José María Gasalla para reflexionar sobre uno de los pilares más importantes tanto en la vida personal como en la profesional: la confianza. Este concepto, aunque pueda parecer abstracto o filosófico, se convierte en un factor crucial en la dinámica organizacional y en las relaciones interpersonales.
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La confianza, un concepto emergente
Hace más de dos décadas, hablar de confianza en las organizaciones era casi inexistente. Como comentaron los ponentes, en aquellos años no había libros que profundizaran en este tema desde una perspectiva estructural, ni se entendía la relevancia práctica de la confianza en los entornos corporativos. Se daba por hecho que la confianza estaba presente de manera automática en cualquier empresa o institución, sin detenerse a analizar su papel activo en el éxito o fracaso de las mismas.
José María destacó que este vacío se debía, en parte, a que la confianza era vista como algo demasiado abstracto o filosófico, y por lo tanto, no se la consideraba digna de estudio desde un punto de vista práctico. Sin embargo, el tiempo ha demostrado que la confianza es un factor clave en la construcción de organizaciones sólidas, eficientes y resilientes.
¿Por qué es importante la confianza en las organizaciones?
Durante la charla, los ponentes enfatizaron que la confianza no solo facilita el flujo de trabajo, sino que también mejora la toma de decisiones, fomenta la creatividad y reduce el estrés entre los miembros de un equipo. En un entorno donde la confianza predomina, las personas son más propensas a asumir riesgos calculados y a proponer soluciones innovadoras, ya que saben que cuentan con el respaldo de sus colegas.
Por el contrario, cuando la confianza se ve erosionada, las organizaciones experimentan un aumento de la burocracia, con controles excesivos, falta de iniciativa y una cultura de miedo al fracaso. José María subrayó que la confianza debe ser intencionada y construida de manera consciente, ya que, aunque puede parecer algo natural en las interacciones humanas, en realidad es frágil y necesita ser cuidada.
Los pilares de la confianza
Inmaculada de la Haza y José María Gasalla propusieron una visión práctica para fortalecer la confianza en las organizaciones. Según su enfoque, la confianza se sostiene sobre cuatro pilares fundamentales:
- Competencia: Las personas deben sentir que los demás son capaces de cumplir con sus responsabilidades y que poseen las habilidades necesarias para lograr los objetivos comunes.
- Sinceridad: La honestidad y la transparencia son esenciales para que las relaciones sean abiertas y auténticas. Ocultar información o no ser claros en la comunicación genera desconfianza.
- Cumplimiento: Cumplir con las promesas y los compromisos es crucial. Si una persona o una organización falla en lo que ha dicho que hará, la confianza se quiebra.
- Cuidado: Mostrar que nos preocupamos por el bienestar de los demás genera una sensación de seguridad y pertenencia. No es suficiente con ser competente; también debemos demostrar empatía y atención hacia las personas con las que trabajamos.
La confianza, un activo indispensable
La sesión concluyó con una reflexión sobre cómo la confianza debe considerarse un activo estratégico para cualquier organización. No solo mejora las relaciones laborales, sino que impacta de manera directa en la productividad y la capacidad de innovación de las empresas. Sin confianza, las organizaciones se ven inmersas en una cultura de control y miedo, mientras que aquellas que la cultivan se distinguen por su flexibilidad, creatividad y cohesión.





