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En recuerdo de Gaspar Ariño

"La noticia del fallecimiento de Gaspar Ariño nos ha sorprendido y entristecido profundamente. A todos  quienes tuvimos la fortuna de compartir su amistad, sus conversaciones, sus pasiones nos resulta temprana su pérdida. "

La noticia del fallecimiento de Gaspar Ariño nos ha sorprendido y entristecido profundamente. A todos  quienes tuvimos la fortuna de compartir su amistad, sus conversaciones, sus pasiones nos resulta temprana su pérdida. 

Mi testimonio personal se suma a los muchos que he tenido oportunidad de leer y compartir estos últimos días y solo puedo suscribir las palabras de quienes han manifestado su admiración, agradecimiento y fortuna de haber compartido con Gaspar algunos momentos de su vida, de haber sido tocados por su bonhomía, su pasión por las cosas bien hechas, su humildad, su entrega a nuevos proyectos e ideas. 

Así fue como llegó a Fide hace ya muchos años, así fue como le conocimos y como disfrutamos de su sabiduría, de su presencia entre profesionales que le admiraban y como nos beneficiamos de sus brillantes intervenciones en tantos debates sobre derecho administrativo, pero también sobre historia, economia y tantas otras áreas en las que participó regularmente.

Ahora desde Fide queremos compartir con todos los que le queréis, le admiráis y le recordaréis con cariño el texto con el que participó en 2014 en el I Volumen de relatos de Fide «En la frontera», bajo el título “Relato de mi vida”.

Resulta conmovedor leer sus reflexiones y nada más reconfortante en estos momentos que leer sus últimas palabras en el texto que publicamos hace ahora ocho años:

Una última confesión quiero hacer: no hay que tener miedo a la vejez, porque la vejez no llega si uno tiene siempre el corazón abierto y conserva el gusto por la vida. Como al olmo viejo machadiano «hendido por el rayo y en su mitad podrido, con la lluvia de abril y el sol de mayo, algunas hojas verdes le han salido». No hay que temer a la muerte porque ésta es como un sueño que te lleva a otro tipo de existencia; no a la desaparición, sino la culminación de la vida, a la única y verdadera «Vida», la vida bienaventurada o vida eterna, que se identifica esencialmente con la felicidad tan ansiada que hemos buscado aquí abajo. Desconocemos como es esa realidad, pero tiene que haberla y hacia ella, hacia una felicidad y un amor plenos, infinitos, nos sentimos impulsados todos los seres humanos. La muerte es la puerta de entrada. No es tan mala.

Gaspar Ariño

Aquí podéis leer íntegro el texto de su relato que se publicó en 2014, en el I Volumen de relatos Fide, En la frontera, editado por la Editorial Almuzara e ilustrado por Javier Montesol.

Cristina Jiménez

RELATO DE MI VIDA – Gaspar Ariño

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