En esta nueva entrega de Conversaciones Con, el Club H nos invita a adentrarnos en el universo creativo de Paula Rosell, artista visual cuya obra transita entre la fotografía, la escritura y la emoción poética de los lugares. Acompañada por Marina Benito, Paula abre las puertas de su práctica artística desde el interior de Canal Gallery Madrid, el espacio donde hoy expone y donde, de algún modo, confluyen todas las capas que conforman su trabajo: la imagen, la palabra y la ciudad de Roma como latido constante.
A lo largo de la conversación, Paula comparte el giro vital que la llevó del mundo empresarial a la creación artística, un tránsito impulsado por la necesidad de mirar de otra manera, de construir un lenguaje propio a través de la cámara. Su obra —íntima, simbólica, profundamente sensorial— se sostiene sobre una mirada que rehúye la prisa, que busca lo inadvertido y que entiende la fotografía como territorio emocional más que técnico.
Roma aparece como un eje central de su creación. La ciudad, convertida en escenario, refugio y fuente inagotable de símbolos, se revela para Paula como un amor profundo: un espacio que la inspira, la acompaña y la transforma. Sus viajes recurrentes a la capital italiana —muchos de ellos en soledad— han dado lugar a un vínculo casi místico, donde detalles cotidianos, sonidos, rituales y presencias se convierten en materia de trabajo visual y narrativo.
La conversación avanza hacia otro de los pilares esenciales en su obra: la escritura. Paula explica cómo, a través de formatos como las Actas Diurnas, combina fotografía y palabra en una misma pieza expresiva, reivindicando la escritura como un complemento natural de la imagen y como una forma de ordenar, comprender y comunicar aquello que la fotografía no puede captar por sí sola.
También reflexiona sobre su labor curatorial, su relación con el mercado del arte y la importancia de mantener una distancia crítica en un tiempo marcado por la inmediatez, la visibilidad constante y la pérdida de intimidad creativa. Desde esa posición, defiende espacios de pausa, investigación y silencio como parte imprescindible del proceso artístico.
Esta conversación, tan honesta como luminosa, nos recuerda que crear es también detenerse, escuchar y mirar con atención aquello que el ritmo del mundo tiende a borrar. En Paula Rosell descubrimos una artista que no solo fotografía, sino que también escribe la luz: una creadora que se mueve entre disciplinas sin perder nunca el hilo emocional que las une.
Un diálogo que, desde el Club H, nos invita a pensar en el arte como un acto de presencia y de verdad personal, en un tiempo en el que detenerse —aunque sea un instante— se convierte en un gesto profundamente necesario.





