Con motivo del Cierre del Curso Académico de Fide 2025-2026, Fide celebró la sesión “IA y transformación empresarial: del uso individual al rediseño de las organizaciones”, una conversación dedicada a analizar el impacto real de la inteligencia artificial en la empresa y en los modelos organizativos.
La sesión contó con la intervención de Héctor García Tellado, CTO & General Manager, Customer Success, y miembro del Comité Ejecutivo de Microsoft Europe South, y fue moderada por Óscar Casado Oliva, Digital Business & Innovation Legal Director en Telefónica.
La conversación partió de una idea central: tras la irrupción de la inteligencia artificial generativa a finales de 2022, el debate ha evolucionado con enorme rapidez. Primero se habló de modelos; después, de copilotos; ahora, de agentes. Pero la pregunta decisiva ya no es únicamente qué puede hacer la tecnología, sino qué ocurre cuando la inteligencia artificial empieza a formar parte de los procesos, de los modelos operativos y de la toma de decisiones de las organizaciones.
Desde esa perspectiva, la sesión puso el foco en la diferencia entre uso individual y transformación empresarial. Hoy muchos profesionales utilizan herramientas de inteligencia artificial para resumir documentos, redactar textos, buscar información o mejorar su productividad personal. Sin embargo, esa adopción individual no equivale necesariamente a una transformación real de la organización. El verdadero salto se produce cuando la IA se integra en los procesos de negocio, automatiza tareas complejas, conecta conocimiento interno y contribuye a rediseñar cómo se trabaja, cómo se decide y cómo se compite.
Uno de los ejes principales de la sesión fue la transición desde los copilotos hacia los agentes de inteligencia artificial. Estos agentes no se limitan a asistir al usuario en una tarea concreta, sino que pueden ejecutar procesos, operar sobre datos, coordinar flujos de trabajo y participar de forma activa en la actividad diaria de una organización. Esta evolución abre una nueva etapa en la que los agentes pueden llegar a formar parte de la estructura operativa de las empresas, con implicaciones muy profundas para la organización del trabajo, la responsabilidad, la seguridad y la gobernanza.
La conversación abordó también el papel de los datos como condición previa para una adopción eficaz de la IA. Héctor García Tellado subrayó que la inteligencia artificial será tan útil como lo sean los datos sobre los que opera. Muchas organizaciones desean avanzar rápidamente en IA, pero todavía tienen datos fragmentados, mal estructurados o poco gobernados. En ese contexto, la transformación no puede construirse solo sobre entusiasmo tecnológico: requiere preparación interna, arquitectura de datos, claridad semántica y una estrategia empresarial alineada con la innovación.
Otro aspecto destacado fue la necesidad de conectar la inteligencia artificial con la estrategia de negocio. Una organización no puede limitarse a crear pilotos aislados o iniciativas desconectadas del resto de la empresa. Para que la IA genere impacto real, debe existir una relación clara entre los equipos de innovación, tecnología, negocio, finanzas, legal, cumplimiento y dirección. La tecnología por sí sola no transforma una organización si no existe una visión compartida sobre qué se quiere conseguir y qué modelo operativo se desea construir.
La sesión prestó especial atención a la confianza. La adopción de la IA en entornos empresariales no depende únicamente de su capacidad técnica, sino de la seguridad con la que pueda utilizarse. Se trataron riesgos como la fuga de datos sensibles, el uso de herramientas personales no controladas, los ataques, la fiabilidad de los resultados, la trazabilidad de las decisiones y la necesidad de definir quién responde cuando un sistema automatizado produce un efecto relevante. La confianza, la seguridad y la gobernanza se presentan así como elementos indispensables para escalar la IA dentro de una organización.
En este punto, la conversación introdujo una cuestión especialmente relevante para juristas, directivos y responsables de cumplimiento: la gobernanza de la IA ya no puede ser un control posterior o meramente documental. Cuando la inteligencia artificial se integra en procesos operativos, los equipos jurídicos, tecnológicos y de negocio deben trabajar juntos desde el diseño inicial. La regulación, la ciberseguridad, las políticas internas y la experiencia de usuario deben formar parte del mismo proceso, no actuar como capas separadas al final del proyecto.
La dimensión humana ocupó también un lugar central. Frente a visiones puramente tecnológicas o distópicas, se insistió en que la transformación dependerá de las personas, de la cultura y del liderazgo. El reto no consiste únicamente en dotar de herramientas avanzadas a unos pocos perfiles, sino en elevar las capacidades del conjunto de la organización. Si la IA se distribuye de forma desigual o se reserva solo a determinados equipos, puede aumentar brechas internas y limitar su impacto transformador.
La sesión permitió además reflexionar sobre el futuro del trabajo. La aparición de agentes capaces de asumir tareas de coordinación, análisis o ejecución obliga a preguntarse qué valor diferencial aporta cada profesional. En este nuevo contexto, coordinar procesos de forma mecánica será cada vez menos suficiente. La ventaja competitiva humana estará más vinculada al criterio, la visión, la responsabilidad, la creatividad, el conocimiento experto y la capacidad de formular buenas preguntas.
También se abordó el impacto de la IA en la productividad y en la competitividad de España y Europa. La conversación planteó que la inteligencia artificial puede ser una oportunidad para avanzar hacia modelos económicos de mayor valor añadido, basados en conocimiento, emprendimiento y talento digital. Pero para ello será necesario reducir la brecha de capacidades, invertir en formación y decidir qué papel quieren desempeñar las empresas y las instituciones europeas en esta nueva etapa.
La sesión concluyó con una reflexión sobre liderazgo. Las organizaciones deben decidir qué quieren ser en la era de la IA. No todas podrán aspirar a ser pioneras al mismo tiempo que mantienen modelos de funcionamiento tradicionales. Innovar implica asumir costes, riesgos, cambios culturales y nuevas formas de organizar el trabajo. La inteligencia artificial puede ser una ventaja competitiva sostenible, pero solo para aquellas organizaciones capaces de alinear tecnología, estrategia, gobernanza, talento y propósito.
Esta conversación forma parte del conjunto de contenidos del Cierre del Curso Académico de Fide 2025-2026, junto con otras sesiones dedicadas a los retos regulatorios de la Unión Europea, la política de competencia, la financiación de la defensa, la democracia y los desafíos político-institucionales de los próximos años.
Puedes consultar el programa completo del Cierre del Curso Académico de Fide 2025-2026 aquí:
Cierre del Curso Académico 2025-2026: una mirada transversal a los grandes retos institucionales del futuro





