La Unión Europea atraviesa un momento decisivo. La transformación del escenario geopolítico, la revisión de las relaciones transatlánticas, la competencia entre grandes potencias y la necesidad de reducir dependencias estratégicas obligan a Europa a reforzar su capacidad para actuar de manera autónoma, coordinada y eficaz.
En esta nueva Conversación Fide enmarcada en el ciclo «Conversaciones UE: Retos para la legislatura europea 2024-2029», María Canal Fontcuberta, portavoz y jefa de Prensa de la Representación de la Comisión Europea en España, conversa con Susana del Río Villar, directora del ciclo, doctora en Ciencias Políticas y consejera académica de Fide.
Durante el encuentro analizan el paso desde el concepto de autonomía estratégica hacia una verdadera independencia europea. Una independencia que no implica aislamiento, sino una mayor capacidad para decidir, defender sus intereses y reducir vulnerabilidades en ámbitos esenciales como la energía, la defensa, la tecnología, las materias primas críticas y la industria.
La conversación aborda también la necesidad de reforzar la competitividad europea a partir de las propuestas formuladas en los informes de Enrico Letta y Mario Draghi. La consolidación del Mercado Único, la simplificación regulatoria, la movilización de inversiones, el crecimiento de las empresas europeas y el fortalecimiento de la base industrial aparecen como condiciones fundamentales para preservar el modelo económico y social de la Unión.
Especial atención recibe el desarrollo de una política industrial europea de defensa. María Canal destaca que no se trata únicamente de invertir más, sino de invertir mejor, de forma conjunta y favoreciendo la contratación y la producción dentro de Europa. Susana del Río analiza las razones por las que esta coordinación multinivel permitiría reducir la fragmentación, aumentar la escala industrial y fortalecer la seguridad colectiva europea, manteniendo al mismo tiempo el compromiso con Ucrania y la cooperación con los aliados internacionales. El Eurobarómetro más reciente muestra el respaldo de los ciudadanos europeos al aumento de la inversión en Defensa para salvaguardar la paz lo que conlleva seguridad, estabilidad y, por tanto, crecimiento y una Europa más competitiva.
Otro de los grandes ejes del diálogo es la propuesta para el Marco Financiero Plurianual 2028-2034. Aunque el presupuesto europeo representa una parte limitada de la renta nacional bruta de los Estados miembros, desempeña una función estratégica: establece prioridades comunes, orienta la financiación nacional y privada y permite impulsar proyectos que difícilmente podrían desarrollarse únicamente desde cada Estado.
La nueva propuesta presupuestaria persigue una mayor flexibilidad ante futuras crisis y una simplificación de los instrumentos financieros europeos. Una selección más exhaustiva en la elección y enfoque del número de programas, la reorganización de las partidas y la búsqueda de nuevos recursos propios forman parte de una reforma destinada a responder a unas necesidades europeas cada vez mayores sin trasladar toda la presión financiera a los presupuestos nacionales.
La conversación concluye con una reflexión sobre la necesidad de mejorar el proceso de método de toma de decisión. El factor de la unanimidad en determinadas materias puede ralentizar la respuesta de la Unión y proyectar en ocasiones una imagen de falta de coherencia. El paso de la unanimidad a la mayoría cualificada dotaría a las negociaciones de mayor capacidad de respuesta rápida. Avanzar hacia mecanismos más ágiles será esencial para que Europa pueda actuar con rapidez en Política Exterior, Defensa, Seguridad y otros ámbitos estratégicos.
En un contexto internacional marcado por la incertidumbre, la Unión Europea se enfrenta al desafío de aumentar su escala, reforzar su cohesión y transformar su capacidad económica en verdadera influencia política y geopolítica. Como ponen de manifiesto María Canal y Susana del Río, el futuro de Europa dependerá en buena medida de su capacidad para actuar unida.





