Con motivo del Cierre del Curso Académico de Fide 2025-2026, Fide celebró una sesión del Foro Derecho y Economía de la Competencia dedicada a hacer balance del mandato de Cani Fernández Vicién al frente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).
La conversación, moderada por Antonio Guerra Fernández, abogado socio de Uría Menéndez, consejero académico de Fide y codirector del Foro, permitió repasar algunos de los principales retos institucionales, regulatorios y económicos afrontados por la CNMC desde junio de 2020. Un periodo que, como se recordó al inicio de la sesión, ha estado atravesado por circunstancias especialmente exigentes: la pandemia, la crisis energética, el impacto de la geopolítica en los mercados, la liberalización ferroviaria, operaciones de concentración en sectores clave, la transformación digital y la creciente complejidad del marco europeo.
Durante la conversación, Cani Fernández subrayó, en primer lugar, la importancia de la dimensión interna de la institución. Más allá de los expedientes y resoluciones más visibles, una parte esencial del mandato ha consistido en reforzar la cohesión, la carrera profesional y la capacidad técnica de la CNMC. En este sentido, destacó el valor del talento existente dentro del organismo y la necesidad de dotarlo de herramientas, estabilidad y una organización más moderna, capaz de trabajar con una visión transversal en un entorno en el que los datos, la tecnología y la regulación sectorial se entrecruzan cada vez más.
Uno de los ejes centrales de la sesión fue precisamente la evolución institucional de la CNMC. La presidenta defendió que el organismo se encuentra hoy más sólido, más preparado y mejor situado en el plano internacional. La participación de la CNMC en redes y organismos europeos e internacionales, tanto en materia de competencia como en sectores regulados, fue presentada como una vía esencial para que España contribuya de forma activa a los grandes debates regulatorios. En un momento en el que el mercado interior europeo afronta tensiones importantes, la capacidad de las autoridades nacionales para aportar experiencia, criterio técnico y visión institucional adquiere una relevancia especial.
La conversación también abordó las limitaciones que afectan a la gestión de los organismos independientes. Cani Fernández se refirió a la necesidad de mayor flexibilidad interna, especialmente en materia presupuestaria, de recursos humanos y de organización. La independencia, según se desprende del diálogo, no depende únicamente de la posición jurídica de la institución, sino también de su capacidad real para atraer y retener talento, organizar sus medios y responder con agilidad a los retos que se le encomiendan.
En el ámbito de la defensa de la competencia, la sesión permitió analizar la evolución del control de concentraciones, la mayor complejidad de los expedientes, el uso de compromisos y condiciones, y la necesidad de mirar los mercados con una perspectiva dinámica. La conversación puso de relieve que el control de concentraciones no debe entenderse únicamente como una herramienta de bloqueo o autorización, sino como un instrumento orientado a preservar estructuras de mercado que permitan la competencia efectiva, la innovación y la entrada de nuevos operadores.
También se trataron cuestiones relativas a la actividad sancionadora, la revisión judicial de las resoluciones de la CNMC y la percepción pública sobre el grado de confirmación o anulación de sus decisiones. En este punto, la presidenta destacó la importancia de analizar los datos con rigor y de explicar mejor el funcionamiento de la institución, sus resoluciones y sus resultados. La comunicación pública aparece, así como un elemento relevante para reforzar la confianza ciudadana en la autoridad de competencia.
Otro de los temas destacados fue la interacción entre la aplicación pública y privada del derecho de la competencia. En un contexto en el que España se ha convertido en una jurisdicción particularmente activa en reclamaciones de daños derivadas de infracciones de competencia, la CNMC ha desarrollado instrumentos destinados a facilitar la comprensión técnica de estas acciones, especialmente por parte de jueces y operadores jurídicos. La guía de cuantificación de daños fue mencionada como ejemplo de una función pedagógica e institucional que contribuye tanto a la reparación como a la disuasión.
La sesión permitió, además, reflexionar sobre el modelo institucional de la CNMC, que integra funciones de competencia y regulación sectorial. Desde la experiencia de estos años, Cani Fernández destacó las ventajas de la cooperación interna entre áreas, especialmente cuando los retos económicos y tecnológicos no se dejan encajar fácilmente en compartimentos separados. La liberalización ferroviaria, los sectores energéticos, las telecomunicaciones, los puntos de recarga de vehículo eléctrico o las grandes operaciones en mercados regulados fueron algunos de los ejemplos utilizados para ilustrar la utilidad de esa visión cruzada.
La dimensión digital ocupó igualmente un lugar relevante en la conversación. La presidenta insistió en que ya no basta con hablar de mercados digitales o economía digital, porque la digitalización atraviesa prácticamente toda la actividad económica y social. En este contexto, la CNMC afronta el reto de seguir incorporando herramientas tecnológicas e inteligencia artificial, no solo para detectar conductas anticompetitivas, sino también para mejorar la gestión de expedientes, el análisis económico y la capacidad general de la institución.
Finalmente, la sesión proyectó la mirada hacia el futuro. Entre los desafíos señalados figuran la retención del talento, la consolidación de una institución abierta a la academia, la práctica profesional y otras autoridades, el refuerzo de la promoción de la competencia, la adaptación a las nuevas tecnologías y la necesidad de preservar la independencia institucional. La cultura de competencia, entendida no solo como aplicación sancionadora, sino como pedagogía, prevención y mejora de la regulación, fue presentada como una tarea esencial para los próximos años.
Esta conversación forma parte del conjunto de contenidos del Cierre del Curso Académico de Fide 2025-2026, junto con otras sesiones dedicadas a los retos regulatorios de la Unión Europea, la inteligencia artificial, la financiación de la defensa y dos grabaciones especiales sobre democracia y el futuro político-institucional de España.
Puedes consultar el programa completo del Cierre del Curso Académico de Fide 2025-2026 aquí:
Cierre del Curso Académico 2025-2026: una mirada transversal a los grandes retos institucionales del futuro





