En esta entrega de Conversaciones con Marina Torres, Mánager de Gobernanza en ECIJA, entrevista a Gabriel Peso, compositor, arreglista, productor y director musical, acerca de sus inicios como artista, el momento actual de la música, varios asuntos musicales polémicos y sus proyectos más recientes.
“La música me eligió a mí”, dice Gabriel, que con 4 años se encontró con un piano que le habían traído los reyes magos. Ese piano se convirtió en su vía de escape a nivel de inquietud y practicaba a diario. La influencia de su familia, explica, fue importante. Estaba en contacto todo el día con la música, especialmente con el folklore gallego, y su padre es gaitero y tiene mucho concepto.
Gabriel es un músico de jazz, su parte creativa le cautivó y siente que, a diferencia de otros géneros, puede comunicarse con otros músicos con simplemente escuchar su música. Se considera un improvisador y cree que “eso el jazz te lo da, el escapar de la parte mecánica y robótica de la música”.
En un mundo en el que todo está ya muy manido y trabajado es difícil diferenciarse, pero «la música es tan infinita que hay margen para que aparezcan nuevas cosas”. Concluye también que lo importante de la música es “que suene a ti mismo”.
Durante las últimas décadas hemos asistido el auge del reggaetón, un género comercial que mueve masas. “A nivel de mensaje y de música es muy simple (…) Hay una falta de conocimiento y abundan los músicos de ratón, que son los que crean música con un ordenador y unos sonidos predeterminados”, opina Gabriel, que también reconoce que tiene una rítmica que funciona y que a nivel comercial, que no musical, merece mucho respeto.
Gabriel ha asumido y asume en su labor profesional varias tareas. “Tengo un abanico de roles que me enseñan y exigen cosas distintas, me gusta hacer un poco de todo porque soy muy inquieto”, dice.
Durante su carrera ha colaborado con grandes artistas como David Bisbal y considera que “eso te aporta mucha disciplina, todo está estudiado y se busca la perfección, tienes la oportunidad de tocar para grandes masas, con buenas condiciones de equipo, grandes prestaciones…”
Finalmente, Gabriel hace una valoración de la situación de la música en España y concretamente del jazz y sus recuerdos en lugares donde tradicionalmente se han albergado conciertos de jazz, de los que dice que “no tienen nada que ver con otros escenarios, la gente está muy cerca y así los sientes, te pones hasta nervioso”.





