
FIDE organizó la sesión «Inteligencia Artificial Generativa en firmas de abogados: de la experimentación a la integración estratégica«, en el marco del «Foro de Management Jurídico«, con el objetivo de analizar el grado de madurez de la IA generativa en el sector legal y su integración estratégica en los modelos organizativos y de negocio.
La sesión contó con las intervenciones de Marisa Delgado Arrabal, Directora de Conocimiento e Innovación en A&O Shearman y Raquel García González, Responsable de Innovación Legal en Clifford Chance España. Estuvo moderada por Miguel Ángel Pérez de la Manga Falcón, Asesor de firmas de abogados en España y Latinoamérica. Socio Black Swan Consultoría y co-director del Foro.
Durante la sesión se evidenció que la IA generativa ha alcanzado un punto de no retorno en el sector legal. Marisa Delgado, situó el momento actual como el tercer cumpleaños de la IA generalista, subrayando el paso de ‘¿qué es esto?’ y ‘¿qué compro?’ a ”¿cómo adopto estratégicamente esta tecnología en mi organización?”. Los datos de adopción reflejan una aceleración clara: del 14% de abogados usuarios en 2024 al 26% en 2025 y cifras que pueden suponerse mucho mayores en 2026. Aun así, la mayoría del sector todavía está en fase de experimentación individual, no de transformación organizativa; el reto inmediato es la transición al uso organizacional, con distintas velocidades por área y despacho.
Raquel García, comentó que su firma identificó muy pronto que ‘iba en serio’: desde 2018 contaban con un equipo in-house de data scientists que les otorgó ventaja competitiva. Decidieron lanzar una IA interna (Clifford Chance Assist) y desplegar Copilot, pasando de la innovación por necesidad a la transformación coordinada entre oficinas y jurisdicciones. Hoy, un 87% a nivel global y un 94% de la plantilla en España usa las herramientas de IA disponibles, si bien estos datos deben tomarse con cautela, porque suelen ser cuantitativos y no cualitativos . Aun así, emergen casos de uso de notable complejidad.
En esta línea, Marisa Delgado, señaló la importancia del conocimiento interno como un factor diferencial para poder optimizar el uso de las herramientas de inteligencia artificial generativa: las herramientas genéricas están disponibles para todos, por lo que la diferenciación vendrá dada por lo que cada organización construya sobre ellas, adaptado a su práctica y su conocimiento. En este sentido, compartió la experiencia de A&O Shearman con ContractMatrix, una herramienta interna de inteligencia artificial generativa que permite redactar, revisar y analizar contratos de manera más rápida y precisa, y que se nutre de la experiencia acumulada de los abogados del despacho. Además, destacó el salto cualitativo que se ha producido en relación con las capacidades de la IA en cuanto a revisión documental, y la velocidad a la que otras funcionalidades están avanzando, sobre todo desde la aparición de los agentes.
Respecto al alcance de la ayuda que puede ofrecer la IA generativa, ambas ponentes coincidieron en que no sustituye el pensamiento crítico ni el criterio jurídico. Su mayor aportación de valor se produce aún en las fases menos complejas a nivel técnico-jurídico del trabajo del abogado, así como en procesos tediosos de poco valor añadido, pero necesarios en la práctica del Derecho. En todo caso, señalaron que también se están dando casos de uso ya más complejos y avanzados, por ejemplo, como apoyo en la búsqueda de argumentos en ámbitos transaccionales y procesales, en el chequeo de modificaciones estatutarias o la revisión de borradores con una mirada externa y objetiva.
Desde un punto de vista organizativo, Marisa Delgado, subrayó que empiezan a aparecer proyectos más estratégicos, que van más allá de la eficiencia operativa. También se está trabajando en rediseñar determinados procesos desde cero, preguntándose: «Si tuviéramos que diseñar este servicio hoy, desde cero, con las herramientas disponibles, ¿cómo lo haríamos?».
En relación con los perfiles profesionales y los equipos Raquel Garcia señaló que la responsabilidad de que los perfiles más junior no sean prescindibles y se adapten al entorno tecnológico imperante en la profesión es de aquellos perfiles senior que ya trabajan en organizaciones maduras, para buscar formas en las que puedan aprender y mantenerse relevantes para asegurar la sucesión (los de «arriba» de la pirámide siguen siendo necesarios, y para que lleguen ahí, tiene que haber «abajo»). Apuntó que los mayores cambios a fecha de hoy se están viendo en las áreas de soporte, , no tanto por la desaparición de funciones, sino por el proceso de upskilling que se está realizando para que toda la organización se beneficie de las herramientas tecnológicas disponibles. Asimismo, cuestionó la idea de que los perfiles senior sean los más reticentes al cambio, señalando que la verdadera diferencia la marcan los profesionales con un conocimiento profundo de los procesos internos y de la organización, ya que son clave para impulsar los procesos de transformación, y que son aquellos que tienen la capacidad crítica y el conocimiento para discernir si lo producido por la IA Generativa es correcto
Así, la confidencialidad se identificó como un eje central del debate sobre el uso de la IA, especialmente relevante en el ámbito de los despachos de abogados. Se subrayaron cuestiones como la protección de datos, la gestión de las posibles alucinaciones de los modelos y la necesidad de un uso responsable y controlado de la tecnología.
Durante la sesión se comentó que la relación entre cliente y abogado está experimentando una transformación profunda. En este sentido, los clientes demandan cada vez mayor transparencia y claridad sobre el valor añadido que aportan los despachos. En este contexto, Raquel Garcia, comentó que en su despacho se utiliza un “heat map” para identificar limitaciones al uso de IA por parte de los clientes, aunque a día de hoy no existe ninguno que lo prohíba totalmente. Marisa Delgado, por su parte, manifestó que es importante reforzar la transparencia en el uso de estas herramientas, comunicándolo siempre al cliente y acompañándole en su propio proceso de adopción, aunque no se ofrezca consultoría tecnológica como tal.
En materia de facturación, se apuntó que esta es una cuestión acerca de la que ninguna de las organizaciones donde trabajan las ponentes tiene una posición clara, pero que reducir los tiempos de ejecución gracias a la IA no debería traducirse automáticamente en una reducción de honorarios.
Finalmente, al abordar los cambios estructurales futuros, se puso el acento en la incertidumbre. Marisa Delgado citó a Richard Susskind para advertir que anticipar con certeza cómo evolucionarán los despachos resulta especialmente arriesgado en este contexto. Raquel Garcia añadió que la multiplicidad de actores implicados incrementa esta incertidumbre y apuntó al posible aumento del precio de las licencias, ya que el coste real de la IA es significativamente superior al que actualmente se repercute por usuario.
Durante el coloquio final se trataron cuestiones relativas a la elección de herramientas, donde ambas ponentes señalaron que no hay una respuesta única, sino que la decisión dependerá del tamaño, presupuesto y necesidades de cada organización).

Resumen elaborado para Fide por Alejandro Moliner García, Senior Associate | Senior Legal Engineer, ECIJA.





