Duración del episodio: 1 h 23 min
En este episodio del podcast Rompiendo el Molde, Nacho Vázquez entrevista a José Manuel Zapata, tenor (sobre todo) y muchas otras cosas, como él mismo cuenta: «Mi padre me decía: “Hijo mío, eres aprendiz de mucho, maestro de nada”».
José Manuel opina que «la música buena es la sal de las emociones», y que música buena no es sólo la de los grandes compositores, sino también la de Radiohead, Los Beatles, Michael Jackson, Rosalía o Billie Eilish. Y también, que el humor es esencial en la vida.
Su teatro del corazón es el Teatro Real de Madrid, donde siempre que actúa se siente en casa. Y reconoce que «todos los sufrimientos, todas las nubes negras, todas las tristezas, porque son muchas, están apagadas por esos momentos, porque te aseguro que te sientes el rey del mundo. Te sientes poderoso, sientes que entregas parte de ti y que le llega a la gente».
Critica la educación reglada de los conservatorios, que considera inadecuada para el mundo actual, pero habla con agradecimiento y cariño de Ana Luisa Chova y Victoria de Los Ángeles, ya que «un maestro te guía, te conduce, te comprende, te escucha; no te oye, te escucha».
Zapata también se sincera sobre su “complejo de niño pobre” y su síndrome del impostor, y de la nube negra heredada de su madre que, en ocasiones, le sobrevuela (aunque nadie lo diría escuchándole desgranar historias entre chiste y chiste).
Por ello y por su familia se bajó de los exigentes escenarios internacionales de ópera, y ha emprendido posteriormente otros proyectos profesionales, siendo el más reciente la consultora artística Showgurú, que dirige junto al amor de su vida, y con la que pretende, sobre todo, llevar la diversión allí donde le reclaman.
Pero eso no quiere decir que haya abandonado los escenarios. De hecho, he tenido la suerte de verle y escucharle en directo en El barberillo de Lavapiés y El rey que rabió en el Teatro de la Zarzuela, y he podido comprobar que, en José Manuel Zapata, música y humor se combinan en un cóctel perfecto.
Pero lo mejor es escucharle a él.
Marina Torres Díaz





