La prospectiva se ha convertido en una herramienta clave para gobiernos, empresas y personas
En una nueva conversación Fide, Marina Torres Díaz, socia de Ecija, charla con Isabel de Salas, presidenta de la Asociación Española de Prospectiva, sobre una disciplina todavía poco conocida en España pero cada vez más relevante: la prospectiva, o foresight, una forma de pensar el futuro para tomar mejores decisiones en el presente.
Isabel, psicóloga de formación y experta en estrategia, explica que la prospectiva surge en Estados Unidos en los años cincuenta, vinculada al ámbito militar y de defensa, de la mano de la RAND Corporation. Posteriormente, esta metodología dio el salto al mundo empresarial, con un caso paradigmático: Shell, que comenzó a trabajar con escenarios de futuro en los años setenta, en plena crisis del petróleo, obteniendo una ventaja competitiva decisiva. En paralelo, en Europa se desarrolló una corriente de prospectiva con una orientación más social, centrada no solo en la toma de decisiones estratégicas, sino también en el futuro de las sociedades.
La prospectiva, puede entenderse como una evolución de la estrategia tradicional. Mientras que esta se apoya fundamentalmente en el análisis del pasado para proyectar el futuro, la prospectiva incorpora de manera explícita la incertidumbre y la posibilidad de escenarios alternativos. No se trata de predecir lo que va a ocurrir, sino de identificar señales tempranas, imaginar futuros posibles y evaluar hasta qué punto estamos preparados para cada uno de ellos. De este modo, permite detectar puntos ciegos, anticipar riesgos y aprovechar oportunidades que aún no son evidentes.
Uno de los aspectos más destacados de la conversación es la amplitud de ámbitos en los que puede aplicarse la prospectiva. A nivel gubernamental, muchos países la utilizan desde hace décadas para diseñar políticas públicas a largo plazo. Estados Unidos, Canadá, Singapur o Finlandia son algunos ejemplos. En el caso de Singapur, la planificación estratégica basada en prospectiva ha sido clave para su transformación en uno de los países con mayores niveles de bienestar y desarrollo, a pesar de partir de importantes limitaciones estructurales. En España, la creación en 2020 de la Oficina Nacional de Prospectiva Estratégica refleja un creciente interés por este enfoque.
En el ámbito empresarial, la prospectiva se ha convertido en una herramienta fundamental en contextos de alta incertidumbre y cambio acelerado. Frente a entornos estables, donde la estrategia clásica funcionaba razonablemente bien, la volatilidad actual, marcada por disrupciones tecnológicas como la inteligencia artificial, exige una mirada más amplia y flexible. La prospectiva permite a las organizaciones prepararse para cambios que aún no han sucedido, pero que ya pueden intuirse.
La conversación también aborda la dimensión personal de la prospectiva. Según Isabel, la lógica es la misma: pensar dónde queremos estar dentro de diez años, qué pasos necesitamos dar y qué riesgos u oportunidades pueden aparecer en el camino. Aunque el nivel de formalización sea distinto al de una empresa o un gobierno, la mentalidad prospectiva ayuda a tomar decisiones más conscientes y alineadas con una visión de largo plazo.
Finalmente, Isabel habla de su propia trayectoria y de la creación de la Asociación Española de Prospectiva, de la que es presidenta y cofundadora. La asociación nace en un momento de creciente interés por esta disciplina en España, pero también de desarrollo incipiente. Su objetivo es divulgar, conectar a profesionales y fomentar el uso riguroso de la prospectiva tanto en el ámbito público como en el privado y académico.
La entrevista deja una idea clara: en un mundo atravesado por cambios constantes, pensar el futuro no es un ejercicio especulativo, sino una necesidad estratégica. La prospectiva no promete certezas, pero sí mejores preguntas para decidir hoy con mayor solidez y responsabilidad.





