Vanesa, con su amplio conocimiento y pasión, compartió detalles fascinantes sobre las diversas variedades de rosas presentes en la rosaleda. Nos introdujo en el mundo del paisajismo floral explicando cuáles son las especies más duraderas y las que florecen múltiples veces al año, aspectos esenciales para cualquier aficionado o profesional interesado en el diseño de jardines.
Pero la visita tuvo también un toque personal y artístico. Al inicio del recorrido, Vanesa obsequió a cada asistente una tarjeta especial, diseñada y dibujada por ella misma. Cada tarjeta contenía una ilustración de una de las rosas que íbamos a admirar, acompañada de un poema que resonaba con la esencia de la flor. Lo más emotivo del gesto fue cómo Vanesa eligió la tarjeta para cada persona, basándose en las impresiones y conexiones que había sentido durante nuestro saludo. Este detalle personal transformó la visita en una experiencia memorable y profundamente conmovedora.
Gracias a Vanesa de Toledo y a todos los miembros que participaron, la visita a la rosaleda no solo fue un aprendizaje sobre botánica y paisajismo, sino también una jornada de conexión personal y apreciación de la belleza natural.





