El Club H dedica un espacio al crecimiento personal, materia que está relacionada con la gestión inteligente de nuestras emociones, que despierta un interés incuestionable.
Por paradójico que pueda resultar la mayoría de nosotros hemos invertido una parte importante de nuestra vida en formar y enriquecer nuestro yo más intelectual, identificando este objetivo con nuestro proyecto estratégico como personas.
Hemos programado nuestro tiempo y todo tipo de recursos para estudiar, recibir formación y perfeccionar a través de la experiencia nuestros conocimientos técnicos en una determinada materia
Sin embargo, alcanzamos la edad adulta y nos damos cuenta de que para trabajar, para relacionarnos con nuestros compañeros, con los clientes, y para tener una vida plena y conocer la felicidad necesitamos habilidades que nada tienen que ver con lo aprendido en la universidad.
En el área de crecimiento personal pretendemos reflexionar sobre nuestra forma de ser, identificar aquellos problemas que han surgido por una carencia en nuestro currículo emocional. Asignaturas suspendidas de las que la vida nos examina continuamente y en las que podemos alcanzar un grado de maestría si nos lo proponemos.
Es una invitación a tomar el control de nuestra vida con el conocimiento de nosotros mismos, de nuestras emociones y en una medida importante del reconocimiento y respeto de las emociones y reacciones de los demás.
La importancia de estas habilidades -soft skills- es hoy más determinante que nunca antes en la historia de la humanidad. Las máquinas compiten ya con el hombre en la gestión del conocimiento y generan contenido técnico dejando al descubierto nuestro valor humano como el elemento verdaderamente decisivo en una organización.
¿Tiene algún sentido que no se hable de aquello que realmente está marcando la diferencia en un puesto de trabajo? ¿Es razonable que no se seleccione a un profesional por sus aptitudes? ¿Que no se evalúe en absoluto la capacidad de liderazgo a la hora de decidir un ascenso? ¿Qué tipo de liderazgo hemos elegido en nuestra organización? ¿Cuál es el hilo conductor en la relación de los miembros del equipo? ¿Nos relacionamos con responsabilidad, con confianza?
La realidad nos demuestra cada día que los resultados en una organización dependen del conocimiento y de la experiencia, pero también y sobre todo de la forma de ser de cada uno de nosotros: generosidad, flexibilidad, compromiso, esfuerzo, identificación con los valores de la empresa, trabajo en equipo, ejemplaridad, son la ingeniería del siglo XXI
Hay un silencio sepulcral sobre lo esencial, nosotros queremos ponerle palabras y verbo, queremos convertirlo en un discurso y empezar a construir. ¡Súmate a este proyecto!

Inmaculada de la Haza.
Socia de BALDER IP.





