Duración del episodio: 20 min
En el podcast Expediente umbral. Los documentos falsificados, de seis capítulos de 20 minutos cada uno, el periodista y escritor Daniel Ramírez García-Mina reconstruye, a través de entrevistas y fragmentos de cartas con quienes mejor lo conocieron –su viuda María España, Pedro J. Ramírez, Juan Luis Cebrián, Delibes o Anna Caballé–, el «mal sagrado» que marcó a Francisco Umbral durante toda su vida: el abismo entre una imagen pública áspera (forma parte de la cultura popular el «yo he venido aquí a hablar de mi libro») y una identidad íntima vulnerable y humana:
«Esto creo que nos pasa a todos. Todos tenemos muchos yoes, pero fundamentalmente tenemos el yo social y el yo personal. El yo social es el que triunfa y fracasa; este no tiene ninguna importancia. Lo importante está en cómo vaya por dentro el yo personal, o en que en algún momento coincidan ambos yoes. Entonces se produce, cuando menos, el sosiego y un punto de verdad.»
En 1971, Umbral escribió una de sus mejores novelas autobiográficas, Los males sagrados, gracias a una beca de la Fundación Juan March. Pero hasta cuarenta años después, nadie (salvo su reducidísimo círculo íntimo) supo que la verdad sobre su identidad se encontraba oculta en la novela, en la que describe con una sinceridad desgarradora su infancia y juventud, que le dejó la sensación de frío que le acompañaría toda la vida.
«Gobierna la casa la mirada inquisitiva del abuelo, que ha aceptado al nieto proscrito en casa, pero que no lo trata como a los demás nietos. Ni ha personado ni perdonará a su hija haberlo tenido fiera del matrimonio. Francisco Pérez, al que le falta mucho para ser Umbral, no olvidará la mirada de su abuelo contra su madre.» (Los males sagrados)
El podcast transmite el dolor que impregnó la vida de Umbral a raíz de su orfandad, primero por su origen proscrito (hijo ilegítimo de Alejandro Urrutia, padre del poeta Leopoldo de Luis), ya que no tuvo padre y cuando empezaba a conocer a su madre esta murió, y luego por la muerte de su hijo por la leucemia con apenas cinco años. Como dice Daniel Ramírez «Umbral no fue un padre como los de su generación. Umbral, como padre, no fue Umbral». España, su viuda, cuenta que Umbral y su hijo Pincho «jugaban, hablaban, se reían, le contada cuentos, hacían dibujos… […] pero la muerte del niño fue, fue… a Paco le afectó mucho»:
«Tu muerte, hijo, no ha ensombrecido el mundo. Ha sido un apagarse de luz en la luz. Y nosotros aquí, ensordecidos de tragedia, heridos de blancura, mortalmente vivos, diciéndote.» (Mortal y rosa)
«Solo he vivido cinco años de mi vida, los cinco años que vivió mi hijo. Antes y después, todo ha sido caos y crueldad», escribiría en Diario de un escritor burgués.
Marina Torres Díaz





