El Foro del Club H “Grandes pensadores y corrientes intelectuales contemporáneas” pone nombre largo a unos coloquios de filosofía que aspiran a ser un espacio de reflexión tranquila y nada ideológica acerca de la condición humana en el mundo de nuestros días. Lo peculiar de la filosofía no es su especialización académica, ni su tradición poderosa, que se confunde con los orígenes de la cultura de Occidente, ni siquiera su implicación en las cosmovisiones vigentes, sino una vocación de lucidez que renueva siempre el examen de los presupuestos y preconcepciones con que afrontamos las perplejidades culturales del presente, los problemas sociopolíticos, los motivos de desconcierto de las existencias humanas. El espíritu de la filosofía pasa por asumir que las preguntas pueden ser más decisivas y radicales que las respuestas disponibles. Pero comoquiera que las grandes preguntas teóricas se mueven siempre en un horizonte de cuestiones interconectadas, de valores implícitos, de cosmovisiones vigentes o en crisis, la radicalidad de tales preguntas es indisociable de un afán de diálogo abierto, que busca el debate cuidadoso de las ideas y comparte el examen libre de las creencias.
Desde el año 2019 en que Álvaro Lobato Lavín y yo mismo, Agustín Serrano de Haro, codirigimos el foro de filosofía, esta posibilidad de una meditación pausada sobre fundamentos teóricos y perplejidades prácticas ha guiado las sucesivas anualidades de conversaciones filosóficas. En ocasiones se ha optado por ciclos de tres o cuatro sesiones acerca de problemáticas abarcadoras: filosofía y ciencia, filosofía y experiencia religiosa, pensamiento judío, los debates del feminismo. En otras, se han dedicado sesiones monográficas a cuestiones más unitarias, como el desafío del transhumanismo, el debate sobre la objetividad de los valores o la discusión sobre las bases teóricas del liberalismo o del populismo. En ciertas ocasiones las problemáticas han coincidido con polémicas muy reconocibles de la filosofía actual: la discusión sobre la identidad mente-cerebro, la propuesta de los nuevos realistas. En otras, se ha abierto la puerta a las aportaciones originales de pensadores/as españoles, como el análisis de la aporofobia o la fenomenología del orgullo. En todas las sesiones se ha procurado que la conversación filosófica fuera accesible a un público amplio y que este enfoque no especialista no implicara, con todo, la renuncia a la exigencia intelectual o a la propia dificultad de los asuntos sometidos a consideración. A este mismo fin de filosofía abierta ha servido también la intercalación de sesiones centradas en grandes pensadores o corrientes de pensamiento (Hannah Arendt, Martin Heidegger, la escuela de Fráncfort), entre los que, por cierto, se han incluido regularmente los nombres más altos de la tradición filosófica española del siglo XX (Ortega, Unamuno, Zambrano, Zubiri).
En el foro de filosofía de la Fundación FIDE alienta, con toda humildad, un cierto compromiso con la racionalidad teórica, la cual no acaba en el conocimiento objetivado, sino que precisa de ideas-guía, y con la racionalidad práctica que, singularmente en nuestros días, necesita orientaciones lúcidas a propósito de la vida humana individual y de la existencia colectiva.





