Introducción
En la sesión celebrada en el marco del Foro de Ciencia y Sociedad de la Fundación Fide se analizaron los desafíos sanitarios, económicos y regulatorios derivados de la reciente reaparición de la Peste Porcina Africana (PPA) en España, conectando la evidencia científica con la sociedad civil ante uno de los retos más críticos para el sector agroalimentario europeo. La jornada puso el foco en la necesidad de comprender la enfermedad desde una perspectiva integral que combine conocimiento técnico, histórico e impacto económico.
Grabación de la sesión
Resumen ejecutivo
La Peste Porcina Africana (PPA) es una enfermedad vírica hemorrágica altamente contagiosa que afecta exclusivamente a cerdos domésticos y jabalíes. Aunque actualmente, no representa riesgo alguno para la salud humana, su impacto sobre la economía ganadera es devastador debido a su elevada mortalidad y a las severas restricciones comerciales que conlleva su detección. El virus de la PPA destaca por su enorme complejidad genética, cercana a la de los virus gigantes, y por su extraordinaria resistencia ambiental, pudiendo sobrevivir durante meses en cadáveres, suelos o productos cárnicos curados. Actualmente no existen vacunas comerciales autorizadas en la Unión Europea debido a las dificultades para garantizar su seguridad y eficacia.
El 28 de noviembre de 2025 se confirmó la presencia de la enfermedad en España tras 31 años de ausencia. El foco inicial se detectó en jabalíes silvestres en la zona de Cerdanyola del Vallès, en Barcelona. Hasta la fecha se han confirmado diversos focos, mientras que las explotaciones comerciales de la zona se mantienen libres de infección gracias a las medidas de confinamiento y a la aplicación rigurosa de protocolos de vigilancia activa y pasiva.
La sesión fue moderada por Luis Miguel Ortega Mora, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, y contó con la participación de Pedro Rubio Nistal, catedrático emérito de Sanidad Animal de la Universidad de León, y Carmina Gallardo, investigadora del CISA-INIA del CSIC y directora del Laboratorio de Referencia de la Unión Europea para la PPA. Desde una perspectiva global, los ponentes abordaron las consecuencias transversales de la enfermedad. En el plano económico recordaron que España es uno de los principales exportadores mundiales de carne porcina y que la aparición de un solo foco puede provocar el cierre inmediato de mercados extracomunitarios, como Japón o Filipinas, pese a los mecanismos de regionalización previstos por la normativa europea. Se estima que un brote puede reducir drásticamente el precio del cerdo en origen, generando pérdidas semanales millonarias para el sector.
En el ámbito social y ecológico se subrayó que, en otras regiones, la PPA ha transformado profundamente los sistemas de producción, como ocurrió en China, donde la ganadería tradicional fue desplazada por grandes explotaciones intensivas verticales. Asimismo, se señaló el impacto indirecto sobre los ecosistemas al diezmar poblaciones de jabalíes que constituyen la presa principal de especies emblemáticas como el tigre siberiano. La elevada densidad de jabalíes en zonas periurbanas europeas, superando los diez ejemplares por kilómetro cuadrado en áreas como Barcelona, se ha señalado como uno de los principales factores de riesgo para la endemicidad del virus y uno de los mayores desafíos para su control.
Desde el punto de vista científico, el Laboratorio de Referencia está desempeñando un papel crucial en la caracterización del brote. La secuenciación completa del genoma reveló que el virus detectado en España pertenece al Genotipo 2, pero presenta una deleción genética única no descrita previamente en bases de datos internacionales, lo que ha llevado a clasificarlo como Grupo 29. Este hallazgo permitió descartar con una evidencia robusta la hipótesis de un escape accidental de laboratorio asociada inicialmente al IRTA-CReSA por su proximidad geográfica, ya que el virus del brote no coincidía con ninguna de las cepas empleadas en investigaciones experimentales en ese laboratorio con anterioridad. El escenario más plausible de introducción, conocido como “la teoría del bocadillo”, apunta a la actividad humana y al transporte accidental de productos cárnicos contaminados, capaz de provocar saltos geográficos de cientos e incluso miles de kilómetros sin focos intermedios.
Como conclusión, los expertos destacaron la importancia crítica de la detección precoz mediante vigilancia pasiva, especialmente la identificación de cadáveres en el campo, y el cumplimiento estricto de los protocolos establecidos por el Ministerio de Agricultura en aplicación de la Ley de Sanidad Animal de 2003. Subrayaron asimismo la necesidad de gestionar las poblaciones de jabalíes, cuya densidad actual dificulta enormemente la erradicación mediante métodos tradicionales, y la urgencia de disponer de más genomas completos a nivel internacional para mejorar la trazabilidad y determinar con mayor precisión el origen de nuevos brotes en un contexto globalizado. El hallazgo de un virus potencialmente menos virulento obliga además a adaptar los planes de vigilancia para detectar posibles animales portadores que sobrevivan a la infección y continúen transmitiendo el virus. La sesión concluyó reafirmando el papel esencial de los laboratorios de referencia y de la ciencia rigurosa para combatir la desinformación y orientar políticas públicas basadas en hechos proba





