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Foro Lecciones de historia: hombres, hechos, relatos

Abordamos en este foro el desarrollo histórico de los entornos (culturales, políticos, económicos…) en que se ha desenvuelto la Humanidad a lo largo de los tiempos pasados, un análisis histórico de los momentos que jalonaron su evolución y la de las relativas sociedades sobre las que actuaron.

Atendemos un triple frente

Personalidades singulares que con su actuación modelaron el sentido de nuestra sociedad

Acontecimientos, sobrevenidos o inducidos, que por su parte acarrearon modificaciones sustanciales en los modos de vida de quienes los experimentaron

Cómo los testigos coetáneos de los acontecimientos, o los historiadores de cualquier época, entendieron y compusieron el relato de unos hechos o el decurso de unas vidas que a su entender merecían ser recordadas. 

Juan E. Gelabert

Director.
Profesor Adjunto en la Universidad de Santiago (1976-1988) y Catedrático de Historia Moderna (1988-2018) en la Universidad de Cantabria. Becario del Istituto Internazionale di Storia Economica "Francesco Datini" (1974), Fulbright (1983) y British Council (1984). Profesor visitante en The Johns Hopkins University (Baltimore, Md.), École des Hautes Études en Sciences Sociales (París) y Centre for Research in the Arts, Social Sciences and Humanities (Cambridge). Autor de libros, artículos y colaboraciones varias sobre la historia española y europea de los siglos XVI-XVII.

Publicaciones

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22 de Septiembre 2020

Ponente: Álvaro Delgado-Gal, Escritor y director de la “Revista de Libros”

Moderador: Juan E. Gelabert González, Catedrático de Historia Moderna, Universidad de Cantabria

Resumen:

Suele explicarse la historia de dos maneras. Uno: como un proceso cuyas causas revisten carácter, digámoslo así, material. Los hechos económicos, la lucha entre los partidos por el poder o cambios en la organización social y jurídica campean en primer término. Dos: las ideas (de libertad, de justicia, de igualdad, religiosas, de predominio nacional) se llevan la parte del león. La primera visión se contrapone con frecuencia a la segunda.

En opinión del ponente, esto es un error. Una concepción del hombre en clave “naturalista” debería incluir también las ideas. Las ideas, dentro de la conducta humana, no son menos primarias que las ganas de comer.

6 de octubre de 2020

Ponente: Laureano Castro Nogueira, Doctor en CC Biológicas, Catedrático de Bachillerato y Profesor-tutor, UNED

Moderador: Juan E. Gelabert González
, Catedrático de Historia Moderna, Universidad de Cantabria

Resumen:

En esta sesión del foro, analizamos entre otras las siguientes cuestiones:
– El mecanismo evolutivo: consecuencias del algoritmo darwiniano.
– La evolución humana: etapas y rasgos principales.
– Dos elementos esenciales en el éxito evolutivo de nuestra especie: la cooperación a escala tribal y la cultura acumulativa.
– La cooperación humana: conflicto entre cooperación dentro de grupo y entre grupos.
– Nuestra evolución como organismos culturales: el papel de la enseñanza.

El pasado 18 de noviembre celebramos en Fide, en el marco del foro Lecciones de Historia: Hombres, hechos y relatos, la sesión sobre las limitaciones de la democracia republicana: las reñidas y discutidas elecciones de 1936.

Contamos en la sesión con la intervención de Manuel Álvarez Tardío, Catedrático de Historia del Pensamiento Político y los Movimientos Sociales y Políticos, Universidad Rey Juan Carlos y la moderación del Director del Foro, Juan E. Gelabert González, Catedrático de Historia Moderna, Universidad de Cantabria.

Fide organizó esta sesión con el objetivo de profundizar en uno de los debates más resistentes y complejos sobre la historia de España en el siglo XX, el que se refiere a la calidad de la democracia republicana en los años treinta.

Unos han sostenido que aquella fue la primera gran democracia de la historia contemporánea española y que, a pesar de sus problemas, fue víctima de quienes no deseaban la modernización del país y abominaban de las reformas económicas y la justicia social. Otros han visto en ella un régimen de violencia, desorden y coacciones que habría impedido el normal desarrollo de las libertades democráticas, convirtiéndose más bien en la puerta a un proceso revolucionario mediante el que, tarde o temprano, la llamada izquierda burguesa se habría visto arrinconada y superada por la revolución social. Los historiadores más alejados de las memorias partidistas y menos dispuestos a dejarse llevar por un presentismo tramposo han investigado a fondo diversos aspectos del funcionamiento de la Segunda República y han logrado desmontar diversos mitos a derecha e izquierda.

Hoy se puede afirmar, sin ninguna duda, que la historia de la política de la Segunda República puede ser abordada sin dramatismo y con una razonable distancia objetiva. Sin embargo, la publicación de la investigación sobre las elecciones de febrero de 1936 provocó algunas reacciones sorprendentes por cuanto que mostraban la resistencia de algunos sectores historiográficos y mediáticos a aceptar el peso de las pruebas y los datos a propósito de las debilidades de la cultura democrática en la España de 1936. La sesión abordará los problemas de la construcción de una democracia pluralista, en el marco de las culturas políticas de la España de entreguerras, analizando las principales características de la última y polémica consulta electoral antes del estallido de la guerra civil.

Manuel, autor -junto con Roberto Villa García- de 1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente de Popular, expuso en la sesión, los aspectos más relevantes de su análisis sobre el proceso electoral que condujo a la llegada al poder del Frente Popular. Lo hizo señalando desde el inicio las peculiaridades de la propia ley electoral, cuya precisa influencia en el resultado político del proceso insistió en resaltar. Brevemente sintetizó el escenario (1934-1936) en el cual se desenvolvieron los actores salidos de las elecciones de 1933, para incidir a continuación en el convulso ambiente que fue desplegándose a partir de este momento, con particular atención a los acontecimientos de 1934.

Con la ayuda de una sencilla tabla en la que se recogían los resultados alcanzados por las formaciones que habían concurrido a las elecciones, Manuel presentó la traducción final en escaños de las peculiaridades del sistema que la República había consagrado en la ley de 8 de mayo de 1931. La polarización en dos bloques no ofrecía lugar a dudas.

Tras la intervención se abrió el debate en el que se suscitaron numerosas cuestiones, que abarcando  desde las eventuales analogías entre aquel pasado y el presente; las condiciones de acceso a los depósitos que custodian la documentación ad hoc; los niveles de fraude; los poderes de la presidencia de la República en el desarrollo de la acción política, entre otras.

El pasado 14 de diciembre de 2021 celebramos en Fide, en el marco del Foro de Debate Lecciones de Historia: Hombres, hechos y relatos, la sesión sobre la crisis del S. III en Roma y la creación de un nuevo orden (235-284 D.C.)

Contamos en la sesión con la intervención de Adolfo Domínguez Monedero, Catedrático de Historia Antigua, Universidad Autónoma de Madrid y la moderación del Director del Foro, Juan E. Gelabert González, Catedrático de Historia Moderna, Universidad de Cantabria.

Fide convocó esta sesión con el objetivo de analizar, entre otras, cuestiones tales como el cómo y él por qué surge la llamada crisis del s. III, los principales momentos históricos y personas implicadas, los peligros internos y externos (disgregación y amenazas exteriores), los cambios en la concepción y la ideología del poder imperial y el camino a una solución con Diocleciano.

Se tuvo la ocasión de analizar lo que supuso la “crisis del s. III”, que puso en jaque el modelo de poder imperial en Roma surgido con la reforma de Augusto y que, con más o menos altibajos, duró hasta el 235 d.C. En los años que van del 235 al 284 el Imperio Romano se vio sacudido por una serie de golpes de estado que el conferenciante no dudó en calificar como «pronunciamientos». Sumido en un estado de «anarquía » del que es buena prueba la interminable serie de emperadores (más de una treintena) que jalonan el periodo, el Imperio asiste a la ruptura del modelo hasta entonces vigente caracterizado por las sucesiones ordenadas y la preeminencia del Senado. No resulta menos significativa la aparición de emperadores salidos de la periferia (Maximino el tracio; Filipo el árabe). Ello podría explicarse aduciendo la presión que los «bárbaros» (singularmente el naciente poder persa, sasánida) ejercen sobre las fronteras, presión que acabaría dando como resultado en tiempos de Diocleciano (284-305), también él un periférico, una suerte de federalización del Imperio (la llamada Tetrarquía) como solución provisional a la complicada situación que sólo la llegada de Constantino «el Grande» (año 306) logró detener.    

A través de este proceso histórico mencionado, se pudo reflexionar sobre este importante periodo que supuso una reorientación absoluta de lo que, hasta ese momento, había significado Roma, abriendo el camino a nuevos modelos sociales, políticos e ideológicos.

El pasado 29 de marzo de 2022  celebramos en Fide, en el marco del foro Lecciones de Historia: Hombres, hechos y relatos, la sesión sobre El Arte de Gobierno de Felipe II y la Campaña de Lepanto.

Fide convocó esta sesión con el objetivo de analizar los principales juicios sobre lo que pudo ser (desde el punto de vista de los historiadores) un ejemplo del peligro o de la virtud de seguir una política fundada en principios religiosos, una hábil estrategia, un modelo de realpolitik, o un disparate.

La batalla de Lepanto (1571) tiene lugar al final de un periodo particularmente crítico en el reinado de Felipe II. Desde 1568 en adelante al rey se le acumulan los problemas: revuelta de los moriscos del reino de Granada (1568); tensión con Inglaterra a causa de la captura en el Canal de la Mancha de un dinero enviado a Flandes (1568); rebelión de los católicos ingleses que reclaman el auxilio del rey de España (1569); ofensiva otomana que culmina en la toma de Chipre (1570)…, y a todo ello se añade el coetáneo despliegue del ejército en Flandes con el que se pretende acabar con la revuelta  allí surgida.  No es, pues, fácil tomar decisiones en este contexto.  El monarca debe ser capaz de poder tratar a enemigos y aliados en función de intereses que no siempre resultan aceptables para todas y cada una de las partes que componen sus dominios europeos. Lo que sí parece indudable es que por una vez la amenaza turca alcanza tales proporciones como para ser capaz de poner de acuerdo a tres potencias católicas (España, Venecia y el Papado) para combatirla. Los intereses de cada socio son no obstante diversos. A Venecia le afectan especialmente los de orden económico. España y los territorios italianos (Nápoles, Sicilia) temen por su propia integridad territorial y la seguridad de la navegación. Pio V encarnó un ideal de una Cristiandad (o República Cristiana) unida bajo el liderazgo del papado, tanto en el frente meridional contra el Turco, como en el septentrional, contra la herejía.  De hecho, fue el Papa el que solicitó a Felipe II a actuar en ambos frentes a la vez.

La victoria militar de 1571 fue indudable desde este punto de vista. Por vez primera desde la caída de Constantinopla (1453) un ejército cristiano infligía una sonora derrota a una fuerza otomana. Desde otros puntos de vista el panorama ya no es tan halagüeño. La Liga se deshizo con la misma velocidad con la que se rehízo la armada turca, capaz en 1574 de tomar Túnez. Felipe II entendió la urgencia de atender en esta precisa coyuntura el frente meridional y actuó en consecuencia. Amén del rédito reputacional, el monarca se aseguró también sustanciosas contrapartidas financieras, como en efecto lo fueron las concesiones papales (cruzada, subsidio, excusado) otorgadas al día siguiente de la firma de la Liga (20 de mayo de 1571).

 

Lecturas recomendadas:

 

  • J. Rodríguez-Salgado, Felipe II, el «Paladín de la Cristiandad» y la paz con el Turco, Valladolid, 2004.
  • Manuel Rivero Rodríguez, La batalla de Lepanto. Silex, Madrid, 2008.

 

El pasado 19 de abril celebramos en Fide, en el marco del Foro Lecciones de Historia: Hombres, hechos y relatos; la sesión sobre Entender-con calma- la historia de los procesos de racialización

El Foro Lecciones de Historia acogió la intervención del profesor J.-F. Schaub, catedrático en la École des Hautes Études en Sciences Sociales (París). Su enfoque revistió un interesante perfil pedagógico, en el sentido de tratar de hacer comprender a las jóvenes generaciones un fenómeno en el que la propia Europa se vio inmersa prácticamente desde sus propios inicios como sociedad organizada.  Señaló cómo el juicio humano funciona y actúa en función de lo que percibe por la vista, y que, por consiguiente, encuentra en la diferencia un primer criterio de categorización del otro. En su opinión, sin embargo, sólo cabría hablar de racismo como concepto histórico operativo en el momento en el cual los caracteres -de todo orden- que se derivan de la apariencia física se reputan como hereditarios, propios de una «raza».  No debería extrañar, pues, que unas sociedades como las europeas históricamente articuladas según principios diferenciales (principalmente: nobles y no nobles) hubiera acogido en su seno otras formas binarias de oposición, formas que con el paso del tiempo fueron adquiriendo un perfil trinario que a la postre acabó por imponerse, especialmente en las sociedades ibéricas. Junto al noble (de «raza») y al no noble compareció el «ennoblecido»; al libre y al esclavo se unió el manumitido; al hijo legítimo y al bastado se adosó el legitimado; etcétera. Todas y cada una de estas combinaciones implican la presunción de una «mancha» que se perpetúa, y que únicamente con el advenimiento del pensamiento liberal permitió a Europa deshacerse de tal prejuicio.

Lecturas recomendadas:

SCHAUB, J.F. y SEBASTIANI, S. (2021Race et histoire dans les sociétés occidentales (XV-XVIIIe siècle)

El pasado 17 de mayo celebramos en Fide, en el marco del Foro Lecciones de Historia: Hombres, hechos y relatos; la sesión sobre Prehistoria de la deuda soberana, 1350-1700

El Foro Lecciones de Historia acogió el pasado martes la intervención del Juan E. Gelabert, Catedrático de Historia Moderna en la Universidad de Cantabria y co-director de este foro. La intervención del profesor Gelabert presentó un panorama de la evolución del crédito público en general y de la deuda soberana en particular desde la Edad Media hasta principios del siglo XVIII.  Lo hizo tomando ejemplos de Francia, Inglaterra, España y las Provincias Unidas, señalando la secuencia evolutiva de cada uno de los casos y el factor común en la aparición de todos ellos, esto es, el desafío provocado por los sucesivos conflictos bélicos en la pugna por la supremacía en el seno del sistema europeo de estados. La conferencia trató de mostrar hasta qué punto los relevos en esta lucha por la supremacía se vieron pautados por las condiciones financieras en que los estados afrontaron dichos conflictos, y en concreto su capacidad para disponer de crédito abundante y barato.

La bibliografía adjunta deberá servir para ampliar la información sobre el tema.

Lecturas recomendadas:

  • Brewer, John. The Sinews of Power. War, Money and the English State, 1688-1783, Nueva York, 1989.
  • Epstein, S. R. Libertad y crecimiento. El desarrollo de los estados y de los mercados en Europa, 1300-1750, Valencia, 2009.
  • Murphy, Ann L. Demanding ‘credible commitment’: public reactions to the failures of the early financial revolutionThe Economic History Review, 66, 2013, pp. 178-197.
  • Roseveare, Henry. The Financial Revolution, 1660-1760, Londres-Nueva York, 1991.
  • Rowlands, Guy. The Financial Decline of a Great Power. War, Influence, and Money in Louis XIV’s France, Oxford, 2012.

Bravo Castañeda, G. “¿Otro mito historiográfico?. La crisis del siglo III y sus términos en el nuevo debate”. Studia Historica. Historia Antigua, 30, 2012, págs. 115-140.

Resumen:

La crisis del siglo III es ante todo un problema histórico, que ha ocupado la atención de los historiadores durante décadas, si no siglos. Pero la problemática histórica tradicional (ejército, moneda y esclavos en esta época) ha sido reemplazada en gran medida por un nuevo debate: ¿hay nuevas fuentes de información? ¿hay aquí un nuevo mito historiográfico? ¿hubo crisis realmente? Si es así, ¿cómo denominar a las diferentes situaciones de crisis? Para responder a estas interrogantes es necesario el conocimiento de las fuentes antiguas, literarias y arqueológicas, pero también resulta útil el análisis de las diversas teorías elaboradas sobre su interpretación. Además, los historiadores, en el nuevo debate, no pueden prescindir de otros datos, en particular de los resultados de la arqueología, que han modificado radicalmente el discurso historiográfico sobre la crisis en las últimas décadas. En este sentido, se podría hablar de un verdadero cambio de paradigma entre los historiadores, al que han contribuido también otras vías de investigación. En suma, aquí se encontrará información actualizada sobre los elementos y las razones de este debate.

 

Más información >>>

Brown, P. El mundo en la Antigüedad Tardía. De Marco Aurelio a Mahoma. Madrid, 1990.

Resumen:

Una obra pionera que explica como pocas el mundo de hoy.

Con este extraordinario libro, Peter Brown acuñó para la posteridad el concepto de Antigüedad tardía, indispensable para entender la historia europea, al arrojar una mirada nueva sobre los cambios culturales, religiosos y sociales entre el 200 y el 700 d. C. Su visión, rica, colorida y alejada de la tan reiterada idea del declive y caída del imperio, muestra hasta qué punto este periodo crucial marcó profundamente la evolución divergente de Occidente y Oriente Próximo. Todavía vivimos los resultados de este profundo contraste.

Más información >>>

Fernández Ubiña, J. La crisis del siglo III y el fin del mundo antiguo. Madrid, 1989.

Resumen:

Crítica y balance de los estudios más importantes realizados sobre la crisis del siglo III y el fin del mundo antiguo, a partir del análisis de sus diferentes- y contradictorias- interpretaciones.

Más información >>>

Ilustración: Javier Montesol

Pintor impresionista contemporáneo interesado por el paisaje urbano, las estampas Goyescas y la tauromaquia. 

A pesar de su formación en la Facultad de Económicas de la Universidad Autónoma de Barcelona, pertenece a la generación del llamado » Nuevo Cómic Español » que durante los años 70 construyen un nuevo lenguaje y expresión gráfica. Participa en la creación de revistas emblemáticas como «Star» y «Cairo» y a finales de los ochenta en una nueva forma de comercializar el Arte como «Supermer´Art». Abandona el cómic en los noventa para dedicarse a la pintura exponiendo regularmente en España y Francia, país donde residirá desde 1992 hasta 1999, año en que vuelve a España. En el 2012 publica la novela gráfica «Speak Low» que significa su vuelta al cómic.

Coordinación Académica: Victoria Dal Lago Demmi

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