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Una hora de tertulia literaria en Fide, por Mario Garcés

"Tras un año de enclaustramiento obligado por la pandemia en el que experimentamos que lo imposible puede ser improbable, y lo improbable, una realidad cruel, allí estábamos de nuevo."
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La arquitectura de la palabra. O la palabra en la casa de la arquitectura, el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid en la calle Hortaleza, 63. Tras un año de enclaustramiento obligado por la pandemia en el que experimentamos que lo imposible puede ser improbable, y lo improbable, una realidad cruel, allí estábamos de nuevo.

A las seis de la tarde, como cada año, o quizá como siempre, FIDE celebraba otro claustro, el suyo, para celebrar que la fundación sigue su camino por mucho que la distancia y las dificultades nos alejaran temporalmente. Del zoom telemático al zoo literario donde, aún con mascarillas, recobramos nuestra condición de seres humanos. De personas que escriben y leen. De personas que sienten.

Era cuestión de tiempo y de devolver el uso de la palabra, la misma que nos ha permitido mantenernos fuertes durante este periodo. Bajo el genio creativo y recreativo de Cristina Jiménez Savurido, la presidenta que abraza, porque antes que presidenta es amiga, comenzaron los acordes templados de la guitarra de Joe Ott. La lectura del pentagrama sobre cuerdas de nailon en traste de a seis, como la hora de comienzo de la sesión literaria. Y allí, quizá el único día del año que ejerzo la obediencia debida, moderé, o quizá mejor dicho merodeé, a tres amigos de la Fundación que hablaron del arte de la escritura y de la lectura. Cristina Mesa, Mario Alonso y Fernando R. Lafuente.

Todo en una hora: la literatura para niños y de la fuerza narrativa de la mujer en los batientes años de nuestra democracia (Mesa), la necesidad de escribir desde el coraje y la determinación de quien concibe la literatura como una forma indispensable de expresión y de comunicación (Alonso), o la ironía latente del escritor y del crítico que ama la literatura como a sí mismo y que contempla los cambios de hábitos de lectura con la curiosidad del entomólogo (R. Lafuente). Una vez más, confieso el error del adagio de mi paisano Gracián cuando cultivó aquella perla que no hace honor ni a la literatura ni al sexo: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Entre Cervantes, Vargas Llosa, Garcia Márquez, Borges, Flaubert, Delibes, Verne, Joyce y Shakespeare, se revelaron los primeros amores literarios, quizá a los que nunca podremos volver. Nuestras debilidades en formato encuadernado. Nuestras flaquezas en horas robadas a la noche. Entre clásicos que lo fueron a su pesar a noveles que nunca llegaron a nada, porque a veces es mejor la nada que el todo descreído del mercado.

José Ramon Couso, Gonzalo Iturmendi y Jesus Quijano, sospechosos habituales de FIDE con derecho a voz por conocimiento, tomaron la palabra desde el atril, allí donde se ven las piernas. Y completaron la terna con cuestiones eternas ya como el difícil arte de aprender a leer, la implosión del lenguaje cautivo de las redes sociales, la rabia del autor, los temas universales de la literatura. Los tres cultivan el bello arte de escribir que es una forma vanidosa de encontrarnos a nosotros mismos. Y lo hacen bien, si me dejan que ejerza de critico de parte porque he compartido con ellos el peso de una cubierta. Por fin, tras el cierre, que claustro procede etimológicamente de “claudere”, cerrar, de nuevo la música, esta vez Albéniz, para despedirnos.

O no. Que en FIDE es imposible despedirse. He comprobado que a lo largo de los últimos años una persona en España puede divorciarse de otra persona, pero divorciarse de FIDE no es posible. No hay norma en el Código Civil o en el Código Mercantil que lo permita y no veo a la Comisión General de Codificación en trance de reformar los códigos para incluir esta iniciativa. Será que FIDE equivale a solución y no a disolución, aunque, ahora que no me lee nadie, solo espero que Cristina, la pionera, me de la absolución, que la tertulia duró cinco minutos más de lo acordado. El próximo año lo haré mejor. Espero.

Mario Garcés

Interventor y Auditor del Estado. Inspector de Hacienda del Estado. Ha sido profesor de Sistema Fiscal de la Universidad de las Illes Balears y profesor de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid. Ha sido también Presidente de la Asociación de Interventores y Auditores del Estado y Vicepresidente de FEDECA. Vocal Asesor del Presidente del Gobierno (2000-2004). Consejero de Hacienda y Administraciones Públicas del Gobierno de Aragón (2011). Subsecretario del Ministerio de Fomento (2012-2016). Consejero de Administración de diferentes empresas y entidades públicas (SEPI, RENFE). Autor de más de setenta libros y publicaciones de Derecho Administrativo y Financiero. Autor también de obras de teoría política. En 2013 pública su primer libro de literatura «Relatos desde el avión» (Ediciones Mira). Participa en la obra colectiva de FIDE «En la frontera» (Editorial Almuzara, 2014). Recientemente ha publicado para Ediciones B su último libro «Episodios extraordinarios de la historia de España».

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