El pasado noviembre, Juan S. Mora Sanguinetti fue condecorado con la Cruz Distinguida de 2ª Clase de San Raimundo de Peñafort, otorgada por méritos relevantes por cuantos intervienen en la Administración de Justicia y el estudio del Derecho. Fide propuso su candidatura para esta condecoración y el pasado 23 de enero se realizó esta entrevista a título personal para repasar el trabajo, la trayectoria y los méritos que le hicieron merecedor de esta distinción.
¿Cómo reaccionaste al recibir la Cruz Distinguida de 2ª Clase de San Raimundo de Peñafort?
Sin duda fue, como es natural, una alegría. Al mismo tiempo, a nivel profesional es también un respaldo y un acicate para seguir trabajando en una línea de trabajo que es aquella de la importancia de la justicia y la cuantificación de la situación de la justicia, esencial para el buen funcionamiento de la sociedad y el bienestar de los españoles y la economía española. De hecho, como idea de resumen de lo que significa esta línea de trabajo señalar algo que puede ser defendido desde siempre; posiblemente la justicia y su buen funcionamiento es el principal elemento de desarrollo económico de un país.
¿En qué ha consistido tu análisis?
Los últimos años he trabajado en la cuantificación de la justicia que en sí mismo es un elemento complejo. Poner números a cómo funciona un gran poder del Estado y por tanto cuantificar su situación, sus parámetros, sus posibles divergencias a largo del tiempo a nivel regional. Gracias a este primer trabajo, sin duda de la mano de los datos del Consejo General del Poder Judicial, pero gracias a todo este análisis la cuantificación de cuánto importa la justicia para la economía y la sociedad española, con ejemplos concretos. Puedo decir muchos, pero uno llamativo es llegar a la conclusión de que un punto de congestión judicial implica, por ejemplo, la pérdida de 3.400 viviendas en Madrid o que no estar en el mejor estándar a nivel de rendimiento de la justicia nos puede llevar a perder entre un 5 y un 7% del emprendimiento en España.
¿Qué concluyes de la situación del sistema judicial español?
Hay resultados sorprendentes del análisis cuantitativo, porque lejos de la imagen que a veces se tiene del sistema judicial en España, cuando se miran los datos con metodologías sólidas y, por tanto, objetivas, uno encuentra un resultado como digo sorprendente. El sistema judicial español, con sus críticas y sus problemas está muy cercano a la media de los países de nuestro entorno en cuanto a rendimiento. Esto no significa que no tenga grandes márgenes de mejora. Un gran margen de mejora es que el sistema judicial español, si bien es un poder central del Estado, tiene una alta divergencia regional. Por otro lado, es un sistema judicial que hasta cierto punto podemos decir que está estresado o ha estado estresado en muchas épocas. Fue o llegó a ser uno de los países más litigiosos del mundo. Son elementos, en duda, los que hay que poner atención.
¿Qué se puede hacer desde la perspectiva de la complejidad normativa?
Decía Santos Pastor, un gran analista económico del derecho, que el sistema judicial español, grosso modo, necesita más medios, pero no de forma indiscriminada. Yo creo que esa conclusión se mantiene perfectamente. Hay que diseñar bien en qué invertir y cómo diseñar esos programas de mejora. ¿Qué se podría hacer? Pues sin duda, hay que apostar siempre por la tecnificación. Por tanto, el dinero invertido en tecnificación es buen dinero invertido, pero al mismo tiempo hay que observar otras posibles vías de acción y de mejora. Por ejemplo, apoyar los mecanismos de conciliación, arbitraje, mediación… Es decir, los mecanismos alternativos de resolución de controversias. Es una línea de trabajo que hay que impulsar para observar y evaluar sus resultados en España.
Hay un elemento relacionado con el sistema judicial, que es la complejidad del marco normativo español. España es un país que está publicando normas a un ritmo de unas 12.000 normas nuevas cada año. La complejidad del marco normativo puede llegar a dificultar y, por tanto, poner retos al funcionamiento del sistema judicial. Por tanto, es otra línea a tener en mente y observar de cara a evaluar y diseñar estrategias que, en el largo plazo, nos den un sistema judicial que mejore.





